A partir de los siglos I y II d.C. surgen las primeras menciones de los territorios de la Polonia actual en las obras de los autores romanos y bizantinos (Tácito, Ptolomeo, Pomponio Mela, Jordanes, Procopio de Cesárea). En el siglo VI d.C. ya habían aparecido aquí las tribus eslavas que, en los siglos posteriores, se iban a convertir en el grupo dominante del territorio de la Polonia actual. No sólo eran capaces de crear dinámicos centros administrativos que basaban en la asamblea tribal y en la autoridad del jefe - Wiślica, Poznań, Gniezno; comerciales -Szczecin, Wolin; o religiosos - La Montaña Ślęża, sino también de resistir victoriosamente los ataques de las tribus asiáticas nómadas, o del vecino estado de Moravia Mayor. A principios del siglo IX, en la "Descripción de los poblados fortificados al norte del Danubio", de la autoría del Geógrafo de Baviera ,alrededor del año 850, ya aparecen los nombres de tribus concretas que habitaban las cuencas del Vístula y del Oder: goplanos (Goplanie), dziadosanos (Dziadoszanie), slezanos (Ślężanie), bobrzanos (Bobrzanie), opolanos (Opolanie), vislanos (Wśslanie) y ledzanos (Lędzianie). Las ciudades situadas a lo largo de las rutas comerciales florecían gracias a los continuos contactos comerciales. Debido a los conflictos militares, las fortificaciones crecían a su alrededor y aumentaba la importancia primero del jefe y luego del caudillo tribal. Este fenómeno se destacó de un modo especial en los territorios de la Polonia Mayor, donde la tribu de los polanos pronto consiguió la posición dominante y hacia la mitad del siglo X comenzó su expansión hacia el Este: Mazovia y hacia el Oeste: Región de Lubusko y Lusacia (Łużyce). Los polanos iban sometiendo sucesivamente las tribus eslavas vecinas, llegando a crear un compacto estado con un ágil sistema administrativo.



