Durante el reinado de Boleslao Bocatorcida, sobrino de Boleslao el Atrevido, no se consiguió frenar la decadencia de Polonia. Ese monarca, afamado por su talento militar, ya que había ganado una guerra contra el emperador en 1109, y porque había conquistado Pomerania entre los años 1113-19, antes de su muerte, acaecida en 1138, decidió dividir el país entre sus hijos. El periodo, resultado esa decisión, llamado desmembramiento regional duró más de 150 años. El peso político de Polonia quedó debilitado; no recuperó una posición fuerte en Europa hasta la primera mitad del siglo XIV.
No obstante, a pesar de varias incursiones devastadoras de los tártaros, fue una época de estabilización social y de un rápido desarrollo del país. Se regularizaron las relaciones derivadas de la posesión de la tierra: los caballeros, a cambio del servicio para el rey o el duque, eran compensados con la propiedad de la tierra; se fundaron miles de nuevos pueblos y muchas ciudades. A Polonia vinieron colonos de Alemania, de la costa báltica e incluso desde Holanda. Los cistercienses y los dominicos fundaron decenas de conventos llevando muchos de los logros culturales de Europa.



