Después de varios años de reinado de Michal (Miguel) Korybut Wisniowiecki, llegó al trono de Polonia el héroe de las guerras con Turquía, el hetman (comandante) Jan (Juan) Sobieski. Le tocó gobernar un país dividido, sacudido por las luchas entre los clanes de magnates, debilitado territorialmente (ocupación temporal de Podolia por los turcos) y, aunque continuamente obtenía victorias militares, no consiguió introducir orden en los asuntos del estado. En el ámbito de la diplomacia tampoco cosechó éxitos: la pérdida de la mitad de Ucrania a manos de Rusia y alianzas inestables con Francia y Austria. Con la muerte de Juan III Sobieski, en 1696, se termina el período sármata (nobiliario) de la República Polaca, a partir de ese momento el papel decisivo lo van a desempeñar los clanes de los grandes magnates. Relegados al pasado quedan ya los grandes triunfos de las tropas polacas.



