En el fondo del canón más profundo de la Tierra
El canón del río Colca, el más profundo de la Tierra, dos veces más profundo que el famoso Gran Canón del río Colorado en los Estados Unidos, fue explorado por primera vez por los miembros de la expedición polaca Canoandes '79.
Desde el mismo momento del inicio de la aventura sabían que, una vez dentro de la garganta, sólo podían contar consigo mismos ya que la pared derecha del canón se eleva 4200 metros sobre el nivel del agua y la izquierda 3200 metros, y la diferencia de niveles entre la entrada y la salida es de 1100 metros. De Cabanaconde salieron por un lado Piotr Chmieliński y Andrzej Piętowski en dos kayaks construidos por el mismo equipo, y por otro Jerzy Majcherczyk, Jacek Bogucki, Stefan Danielski y Krzysztof "Biczu" Kraśniewski en una balsa neumática que transportaba también los víveres y el equipamiento. Tenían que descender por un río de aguas bravas, de extrema dificultad, considerada de V y VI clase. El desnivel medio en un kilómetro con frecuencia !superaba los 50 metros! Tuvieron que luchar con remolinos, cascadas, rulos que succionaban los kayaks bajo el agua, estrechamientos de la corriente, evitar las rocas ocultas bajo la superficie y peligrosas pozas. Tuvieron que portear las embarcaciones trepando por las rocas o bajarlas con cuerdas, en numerosas ocasiones tuvieron que reparar el fondo desgarrado de la balsa neumática o los kayaks machacados en las rocas.
Pusieron nombres topográficos a los lugares que acababan de descubrir. Por eso actualmente se encuentran allí la Cascada del Cóndor, el Canón de Chocolate, las Cascadas de Juan Pablo II y el Canón Polaco. Después de 33 días de dura lucha la expedición había llegado a su meta, pero al haberse declarado entonces el estado de guerra en Polonia, los piragüistas decidieron no volver al país, crearon una Oficina de Solidaridad y organizaron una gran marcha de protesta en la que participaron diez mil personas. La importancia de la exploración del Canón del río Colca fue destacada por la redacción del Libro Guiness de los Records (Guinness Book of World's Records), que decidió poner la foto del equipo polaco en la primera portada de la edición del ano 1984. También la revista estadounidense Paddler había considerado esa hazana como una de las mayores expediciones en kayak del siglo XX.



