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Flora

LA FLORA : Un país de bosques y praderas

La variada cantidad de especies de plantas y animales y la riqueza de la biocenosis de los bosques en Polonia es la más grande en Europa Central. Esto es producto, sobre todo, del hecho que el país es una baja llanura con un clima suave de carácter de transición.

Plantas de diferentes lugares
La flora actual se formó como consecuencia de los cambios climáticos y la diseminación de las especies durante la época Postglaciar. Se compone de más de 2300 especies de plantas vasculares, cerca de 600 especies de musgos y 1600 especies de líquenes.
La mayoría de las especies de plantas vasculares fueran especies de transición. Estas plantas forman 60% de toda la flora polaca. Entre los árboles, pertenecen a esta categoría, por ejemplo el roble pedunculado, el aliso negro, el olmo vulgar y el olmo pedunculado.
La mayoría de las especies de plantas vasculares es característica para particulares regiones geográficas. Hay plantas de especies euroasiáticas y norteaméricanas, por ejemplo, el arándano rojo, también ártico-boreales, como el abedul enano; del Centro de Europa: los abetos y las hayas y muchos otros; de especies de Europa Occidental: la erica, o de la zona del Mar Negro, por ejemplo, el guindo enano. Sin embargo, es pequeña la participación de especies de la zona mediterránea en la flora polaca.
Cerca del 40% de las especies tiene un radio para crecer. Por aquí pasan la línea fronteriza norte del tilo latifoliado, del alerce europeo o el álamo negro, la haya, el arce campestre, el roble sin péndulos, la erica palustre, el serbo sueco, el abedul enano y el sauce lapón.
Algunas especies son endemitas, es decir, son especies que sólo crecen en lugares determinados, normalmente en pequeñas zonas. El terreno principal donde crecen las endemitas en Polonia son los Cárpatos, donde se encuentra, por ejemplo, la eufrasia. En los Pieniny crece la crisantema de Zawadzkie. En los Sudetes, en los Karkonosze, crecen algunas especies del tipo de los serbales.
En las llanuras y mesetas hay registradas cerca de 15 especies y subespecies de endemitas, por ejemplo, el alerce polaco, el abedul negro y el abedul padre. Algunas especies de endemitas y de especies que se desplazaron de su radio de crecimiento, tienen un carácter de reliquia (proceden de épocas pasadas). Reliquias de la época glaciar son el clavel del bosque, la saxífraga de los Tatras, asimismo el sauce lapón y el abedul enano. De estas especies, la más conocida es el cembro, que crece solamente en los Tatras.
En los terrenos pantanosos y en las orillas de los valles y lagos, crecen los alisos, y la principal especie que crece en los bosques es el aliso negro. Las plantas de los montes bajos, que crecen entre los alisos sombríos, aprovechan de la abundante agua y trepan hacia arriba, alcanzado varios metros de altura. También allí crece el helecho polaco más grande. Los bosques de nido, que se encuentran en los terrenos húmedos, son una rareza. Sólo se conservaron en Pojezierze Mazurskie, así como en las cuencas de los grandes ríos: el Vístula, el Oder y el Warta.
Un valor excepcional tienen los pantanos del Biebrza, es una región donde no ha llegado la mano del hombre, que se encuentra en la zona occidental de la llanura del Bug. Allí crecen muchas especies típicas para la Europa del Norte, así como reliquias, que sobrevivieron a la época glaciar. Un carácter original al paisaje de la región le da el río Biebrza, el único río en Europa que en todo su lecho conservó su carácter natural. Este río se compone de tres cuencas pantanosas, que están divididas entre sí por estrechamientos. Una leve inclinación del terreno, así como un dique cubierto por el río Narew, al que afluye el Bierzba, provocan que el agua corra lentamente. El río crece y en la primavera temprana inunda con sus aguas unos cuantos kilómetros, volviendo a su cauce a veces a finales del verano. Del agua, en algunas partes, emergen sólo algunas colinas, islotes de arbustos, árboles y hacinas de heno. En la cuenca central, que es la más diversificada, está el Pantano Rojo, uno de los más grandes turbales transitorios en Polonia, donde crece un bosque de pantanos de más de cien años. En los costados de la cuenca, se encuentran los bosques de pantanos de abedules, únicos en el país. En la cuenca norte, las crecidas son menores, y se encuentran colonias de varias especies raras. En la cuenca sur, las aguas son más lentas, por lo que se conforman meandros.

Bosques y bosques coníferos
En los paisajes primitivos de Polonia, predominaban los bosques, que en la actualidad sólo ocupan cerca del 28% de la superficie del país y que han sufrido un cambio en la composición de sus especies. La mayor cantidad de bosques se conservó en los Cárpatos, los Sudetes y en las región de los lagos. La menor cantidad, se conservó en el centro de Polonia. De los viejos bosques de Mazovia sólo hay restos, y se conservaron en las arenas de las dunas y los pantanos.
En la antigüedad, prevalecían en Polonia los bosques frondosos: los valles de los ríos estaban formados por sauces y álamos, los pantanos de alisos, y en la mayor parte del país había bosques frondosos de muchas especies, formados especialmente por robles, ojaranzos y tilos. En algunas regiones también aparecieron las hayas o los abetos.
En el marco de la forestación, después de la guerra, se plantaron sobre todo árboles coníferos. Se plantaron pinos, porque la forestación se llevó a cabo en tierras débiles, arenosas, que no servían para la siembra. Por eso los pinos ocupan una superficie forestal de 57 mil km², las hayas sólo 3,3 mil km² y los abetos tan sólo 2 mil km². Sin embargo, los árboles coníferos son poco resistentes a la contaminación, así como, especialmente en los bosques aislados, a los animales dañinos.
Durante los últimos 20 años, la mayoría de los bosques polacos no cambió en nada, aunque aumenta la proporción de árboles frondosos. También aumenta relativamente la superficie de los viejos bosques.
En la actualidad, en Polonia, hay una mayoría de bosques coníferos, en los que predomina el pino común (cerca del 70%), así como el abeto común. El pino puede crecer en diferentes tipos de suelos, así como en extremas condiciones de agua. También es un árbol muy resistente desde el punto de vista climático. El pino apareció en Polonia en la época glaciar, sobreviviendo a todas las variaciones climáticas, sólo en las montañas le cedió su lugar a los abetos y hayas. Un bosque de pinos significa una gran cantidad de frutas silvestres, enebros y muchos musgos y líquenes. En cambio, los abetos soportan bien el clima seco y crecen sobre todo en las montañas y en la zona noreste del país. Allí forman uniformes bosques oscuros, en los que muchas veces hay sólo musgos, helechos y arbustos de frutas silvestres.
Los bosques coníferos ocupan cerca del 70% de la superficie forestal. Los terrenos más grandes de bosques coníferos están en Puszcza Augustowska, Puszcza Piska, Puszcza Notecka, así como en los Bosques Tucholskie y de la Baja Silesia. En el territorio de Polonia se conservaron también fragmentos de bosques mezclados. En la región lacustre, en estos bosques, dominan las hayas, y en las montañas los alerces.
Donde la tierra es más fecunda hay muchos tipos de bosques frondosos, principalmente de robles-ojaranzos y de hayas. Los bosques de robles-ojaranzos se conservaron muy bien en Puszcza Bialowieska así como en Puszcza Kampinoska. Los bosques de abetos y hayas crecen en las montañas Świetokrzyskie.
Hay bosques con participación de hayas en las zonas bajas de las montañas, asimismo en la costa del Báltico y al oeste de Pojezierze Mazurskie, en la Meseta de Lublin y en los Bieszczady. Entre los bosques de hayas más bellos se encuentran los bosques Kadynskie, cerca de la ciudad de Elblag, así como Puszcza Bukowa cerca de Szczecin.
Los bosques de hayas y de robles-ojaranzos son preciosos en primavera cuando florece la mayoría de las plantas. Como tienen que florecer antes de que de los árboles broten sus hojas y los cubra el sol, junto con la llegada de los días templados y soleados, empieza una verdadera explosión de vida en la profundidad de los bosques. Al mismo tiempo aparecen cadenas de anémonas, violetas y hepáticas.
Una de las perlas de los bosques occidentales polacos es Puszcza Piaskowa, ubicada en el valle del Oder cerca de Cedynia y en las fronteras occidentales de Pojezierze Mysliborskie. Puszcza Piaskowa son restos de los antiguos bosques del Oder. Su nombre proviene de la aldea Piasek y no tiene ninguna relación con el carácter de los biotopos y la población forestal, que muestran una gran variedad. Más de la mitad de los árboles son especies frondosas. Allí se pueden admirar robles de 250-300 años, e incluso, los más viejos llegan a tener 350-400 años. Sobre el carácter único de aquella flora, influyen también los pastos y los matorrales.

Los bosques con mayor valor en Polonia
En Polonia se conservó el último fragmento de un enorme bosque, que durante miles de años cubría la mayoría de las llanuras europeas, es Puszcza Bialowieska, que está ubicada entre las fronteras de Polonia y Bielorrusia, en la llanura Bielska, en las cuencas de los ríos Narewka y Lesna, que es un afluente del río Bug. La parte polaca de este bosque tiene una superficie de cerca de 580 km².
La prohibición de podar los árboles y establecer pueblos en este terreno la dispusieron los reyes polacos hace más de 500 años, porque los que los bosques de Bialowieska eran sus lugares preferidos para cazar. A pesar de que el bosque fue explotado por un período de tiempo en el siglo XIX y en los 20 años de entreguerras, conservó hasta hoy su carácter natural original de bosque bajo, lo que lo convierte en un fenómeno en Europa.
Desde 1921, los fragmentos más valiosos del bosque están protegidos, formando un compacto reservado de la naturaleza. Tres años más tarde se lo transformó en el parque nacional. Es el parque nacional más viejo entre los 23 parques nacionales de Polonia. Ocupa un 15% de la superficie del bosque. En 1977 el Parque Nacional Bialowieski fue inscrito en la lista de las Reservas de la Biosfera, y dos años después también en la Lista Mundial de los Tesoros de la Cultura y la Naturaleza de la UNESCO. Es el único lugar de Polonia que figura en las dos listas. En Europa, en la Lista Mundial de los Tesoros de la UNESCO sólo se encuentra otro parque, el Durmitor en Montenegro. Los dos parques son considerados como "Yellowstone de Europa". El Parque Nacional Bialowieski también fue homenajeado con el Diploma de Europa, que otorga el Consejo de Europa a objetos de nuestro continente por su valor excepcional y también desde el punto de vista de la naturaleza.
En dos terceras partes de la superficie más valiosa del bosque, crecen bosques frondosos, entre los que se encuentra la mayor parte de bosques de robles-ojaranzos. En los terrenos húmedos, inundados durante varios meses al año, crecen alisos, especialmente alisos negros y fresnos. Los terrenos secos están ocupados por bosques de pinos, abetos y bosques mezclados. De acuerdo con el tipo de suelo, se pueden encontrar allí cerca de 20 tipos de bosques. El paisaje forestal lo complementan pantanos, torbales y riachos.
Lo natural de la población forestal de Bialowieska se puede ver en la variedad de especies de bosques mezclados. En lo más alto se encuentran las copas de los abetos, debajo de ellas están las copas de los robles, los tilos y los arces, formando una verdadera bóveda en el bosque. Los árboles más bajos son los ojaranzos. Durante siglos crecen enormemente junto a árboles jóvenes, que se levantan en las grietas de las bases de los ejemplares muertos derribados, aprovechando el lugar dejado por ellos y el acceso a los rayos del sol que atraviesan hasta la profundidad del bosque. Uno de los rasgos característicos del parque es la existencia de árboles necrosados. Representan el 10% de la población forestal y del compacto reservado. De las sustancias orgánicas que aparecen durante su descomposición, se aprovechan las nuevas generaciones del bosque.
Desde hace 80 años en la región, que está protegida, no se realiza prácticamente ningún trabajo. La edad media de los árboles allí es de 126 años, mientas que en el resto del bosque es de 72, y en toda Polonia de 54. Sobre el hecho de que está población forestal es única, basta con mencionar que cerca de 1600 árboles tienen estatus de monumentos naturales.
Allí se encuentran muchas especies de plantas y animales del norte, característicos para la taiga. A la riqueza de la fauna y flora de Bialowieska pertenecen 8500 especies de insectos, 250 especies de pájaros, 54 mamíferos, más de 1000 plantas vasculares, 200 helechos y cerca de 300 líquenes. Un grupo excepcional de plantas lo componen los hongos (cerca de 3000 especies), siendo en muchas partes una reliquia de los antiguos bosques. En su mayoría son especies que crecen en las grietas de los árboles.

El ruido del bosque de abetos
Además de Puszcza Bialowieska, de los grandes terrenos forestales que existieron en el medioevo en las fronteras de Prusia, Lituania y Polonia, se conservaron hasta nuestros días varios complejos forestales en la zona noreste del país. Por su gran extensión sobresale Puszcza Augustowska (1140 km²), donde como resultado de la renovación autónoma del bosque surgieron espesuras salvajes, así como Puszcza Knyszynska (839 km²) con una población natural de pinos y pinos-abetos y también con plantas torbales.
En Puszcza Romincka, que se extiende también por territorio ruso, hay un bosque de abetos, característico para los terrenos del norte. El decorado de este bosque es la zona de helechos protegidos en medio del bosque: los penados de avestruz. Es extraordinariamente bonito el terreno al este del lago Goldap, en donde en el torbal alto crece un bosque de abetos torbales y un fragmento de bosque de alisos.
En Pojezierze Pomorskie, el complejo forestal más grande es el de los Bosques Tucholskie (cerca de 1200 km²). Sin embargo, por los efectos de la economía, allí hay pocos complejos de bosques naturales. Uno de los enclaves de las plantas primarias es el reservado de tejos "Wierzchlas". Esta es la mayor concentración de tejos en Polonia y ocupa una parte de la vieja Puszcza Pomorska, donde se conservaron cerca de 4 mil de estos árboles, de los cuales, los más viejos tienen cerca de 400 años. También hay varias reliquias de plantas Postglaciares, como el abedul enano.
Un gran valor natural lo tienen las plantas acuáticas. En los lagos de lobelias, muy raros en Polonia y en Europa, hay plantas características para los mismos, por ejemplo la lobelia, que resplandece con sus blancos y pequeños pétalos (de hasta 1 cm), que se levantan hacia la superficie del agua limpia y cristalina. Estas plantas necesitan agua limpia y dulce, que contenga dióxido de carbono libre. Junto con las lobelias, hay otras especies raras para la flora polaca. En Polonia se conservan todavía 150 lagos de lobelia, exclusivamente en Pojezierze Pomorskie.
Los Bosques Tucholskie son ricos en un conjunto de plantas turberas-pantanosas. Un fenómeno interesante son los así llamados lugares secos, que aparecen en los lagos distróficos (que se desarrollan en medio de los bosques coníferos, con una plantación adaptada a la reacción agria del agua). Es así, que forman la capa de las turberas y pantanos comunes, dejando sus huellas en los zapatos.
En la Meseta de Malopolska, la mayor parte de las terrenos forestales se encuentran en las Montañas Świetokrzyskie (de la Santa Cruz), donde se puede escuchar el ruido de la maravillosa Puszcza Świetokrzyska, llamado bosque de abetos. La población forestal de carácter natural ocupa el 63% de la superficie de este complejo. La variedad de los suelos geológicos incidió en la diversidad del biotopo, por lo que allí se encuentran casi todas las especies de árboles que crecen en Polonia: abetos y hayas, así como los dos tipos de robles, los dos tipos de tilos, tejos y pinos. A las plantas raras que se encuentran en el bosque pertenecen, por ejemplo, varias especies de orquídeas y la genciana de hojas estrechas. La vida de las plantas florece excepcionalmente y en forma abundante. En el monte bajo frondoso se pueden encontrar frambuesas, zarzamora, en algunas partes grandes trozos de especies de exuberantes helechos o bosques jóvenes de hayas y abetos.
Puszcza Swietokrzyska es la cuna del alerce polaco. En Góra Chelmowa, cerca de Nowa Slupia se encuentra la mayor colonia de esta especie, que en estado natural sólo existe en esta región del país. Allí crecen los más grandes y los más viejos ejemplares de alerces polacos, algunos tienen una corteza de más de 5 m.
Al este de la Meseta Malopolska hay una hermosa población forestal de abetos y hayas que se conservaron en la cadena Roztocz, cortada por numerosos barrancos. Se pueden encontrar grandes complejos forestales en la región baja de los Cárpatos. Al este del valle del río San se halla Puszcza Solska (1240 km²). Relativamente grandes terrenos de bosques hay en la Meseta de Silesia. El más grande de ellos, al mismo tiempo que es el más grande complejo forestal en Polonia, son los Bosques de la Baja Silesia (más de 1500 km²), que se cubre de conos de arena de los ríos de los Sudetes. Sin embargo, allí prevalecen, bastante pobres en vegetación y animales, plantaciones de pinos.
Los Cárpatos occidentales, sólo en algunas zonas están bien arbolados, sobre todo en los Beskid de Silesia, de Zywieckie y de Sadeckie. Los Bieszczady están cubiertos por una capa forestal. Los Bosques de los Sudetes sufrieron una gran destrucción en los años setenta y ochenta del siglo XX. En los Karkonosze y en las Montañas Izerskie, lluvias ácidas provocaron que grandes extensiones de bosques se marchitaran. Esta catástrofe fue producto de la disposición de los vientos, que desplazaron la producción contaminante de las centrales eléctricas cercanas, que utilizaban carbón negro, tanto del lado polaco como alemán, así como del lado checo. Debilitados por las lluvias ácidas, los árboles fueron presa fácil para los animales dañinos que terminaron de destruirlos. En la actualidad, se encaminan a abrir, en las regiones afectadas por esta catástrofe, bosques de abetos y de hayas.
En su mayoría, los prados en Polonia son complejos artificiales, que surgieron principalmente en los lugares de los bosques talados. En los antiguos valles del Biebrza, Narew, así como en Pojezierze Lubuskie, se conservaron prados de pantanos. Los prados de los Bieszczady y los Tatras son pintorescos, llamados de otra manera pastizales. En primavera florecen en ellos miles de crocos, que son endemitas de los Cárpatos, y llegaron allí desde los Balcanes junto con los pastores errantes. Fue así, que las semillas de los crocos metidas en las lanas de las ovejas se desparramaron por las laderas de las montañas.

Las galerías naturales horizontales
Junto con los cambios del clima, provocados por la altura del nivel del mar, cambia también la vegetación. En las montanas polacas más altas, los Tatras, se formaron cinco galerías horizontales de la vegetación. La mayor cantidad de superficie la ocupa la galería más baja (1250 m sobre el nivel del mar) con bosques de abetos plantados por el hombre. La galería superior (1500 m) son bosques coníferos de abetos, de los que muchos han conservado su carácter original. En su frontera superior se encuentran el alerce europeo, el abedul de los Cárpatos, el sauce de Silesia, y en las abruptas laderas, bosques de abetos. Allí también se puede observar la característica silueta de los cembros. El rey de los bosques de los Tatras despierta admiración por su redondeada copa y el color verde oscuro de sus hojas. Este hermoso pino apareció en Polonia en el período de la glaciación y su patria son las montañas de Altaya.

Las semillas de cembro, las piñas, son comestibles. Pertenecen a las golosinas favoritas de muchos pájaros, especialmente de los cascanueces. Por eso a una parte de los árboles llamadas plantas fanerógamas, en agosto se las tapa con una red de protección que puede asombrar a los turistas. Se actúa así para proteger las pinas de los pájaros. Los montañeses desde los tiempos más remotos aprovechaban la madera, la resina y las semillas de estos árboles. Entre las notas del siglo XVII se conservó incluso una receta de cómo hacer un ungüento de semillas de cembro, que tenían que mejorar el estado psíquico. El aceite de cembro también era famoso y recomendable para curar diferentes enfermedades. 
Más allá del bosque se halla una cadena de pinos montaña (1500-1800 m). Estos pinos forman una espesa vegetación de hasta 3 m de altura. Duros, con fuertes ramas, completan esta superficie entre las laderas y se meten entre las piedras. Gracias a su elasticidad son resistentes a las avalanchas. Los pinos montaña cumplen un papel importante para el bosque: detienen a los pedregales de rocas desprendidas, protegen ante la violenta caída del agua y paran la erosión del suelo. A mayor altitud se hacen más bajos. En los lugares más altos alcanzan sólo un metro de altura.
Desde el punto de vista de la naturaleza, las más valiosas son las dos galerías más altas: el pasto alpino, es decir el pastizal (1800-2250 m) y los montes escarpados que se extienden en la galería más alta, que excepto en los Tatras no se halla en ninguna otra montaña polaca. De las 430 plantas de montañas que hay en Polonia, en los Tatras crecen 400 y la mitad de ellas se pueden encontrar en la zona de los pastos alpinos y en la galería de montes escarpados. En esta galería hay más de 100 especies de plantas floríferas. También hay muchas especies de musgos y líquenes. Los Tatras son famosos por tener la mayor cantidad de líquenes del país, que alcanzan cerca de 700 especies.
En las montañas polacas más altas hay especies endemitas y también de reliquias. La riqueza de las endemitas es allí la mayor del país. Asimismo, hay unas cuantas especies de endemitas de los Cárpatos.
También en galerías se forma la vegetación de los Karkonosze, el macizo más alto de las montañas de los Sudetes. Los bosques de hayas y los bosques mezclados de la galería baja (500-1000 m) fueron reemplazados en su mayoría por los abetos. En la galería superior (hasta 1250 m) crecen bosques de abetos mezclados con serbales y brezos. Más arriba se extiende la galería de pinos montaña (1250-1450 m), que excepto en los Karkonosze, en los Sudetes sólo se halla en Snieznik (1425 m).
En los aplastados terrenos superiores se encuentran turberas de alta montaña. La más conocida de ellas se extiende por debajo de la cima de los Karkonosze, Sniezka (1602 m), donde hay ojos de agua de plantas de pantanos, típica para la tundra, por lo que es una reliquia de la época glaciar. Una frondosa vegetación conforma allí el sauce lapón. Por el paisaje y la flora característica, la región de Równia pod Sniezka es llamada la tundra de los Karkonosze. En la galería alpina (más de 1500 m) prevalecen el pasto, los musgos y los líquenes. La vegetación de los Karkonosze es bastante pobre por su suelo de granito. En los Karkonosze hay varias especies de endemitas.
Una composición característica tiene la vegetación de los Bieszczady. El rasgo principal de estas montañas es que la frontera alta de los bosques no es muy elevada (1200-1220 m) y que le falta la galería superior de montaña con abetos. En sus terrenos sólo crecen hayas enanas y alisos. En los prados de los Bieszczady hay conjuntos de hierbas. Allí crecen más de 20 especies raras de los Cárpatos orientales, además de 70 especies de alta montaña.
Los Bieszczady son uno de los pocos lugares en Europa donde la naturaleza recuperó terrenos antes conquistados por el hombre. Después de la guerra se desterró a casi todos los habitantes del lugar, y las laderas en las que se extendían prados y tierras cultivables, hoy crecen frondosos bosques de hayas. Los bosques de hayas de los Bieszczady pertenecen a los más naturales del país, y en muchas de sus zonas recuperó su carácter original.
 

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