La fiesta que ocupa el lugar más importante en la tradición polaca es la Navidad.
Una atmósfera especial se crea en Noche Buena y con ese día están relacionadas la mayoría de las tradiciones, costumbres y creencias. La Navidad es una de las fiestas polacas más familiares. Un papel importantísimo en la creación de la atmósfera navideña cumple la decoración de la casa. En todas las casas reina un arbolito bien decorado, sin el que es difícil imaginarse la Navidad. Pero ésta es una de las tradiciones navideñas más jóvenes. Los primeros arbolitos aparecieron en Polonia en el siglo XIX, fundamentalmente en las ciudades, en las casas de alemanes y evangélicos de descendencia alemana. Poco a poco esta tradición se fue extendiendo a toda Polonia. Antes, las casas polacas se decoraban en las fiestas con ramas verdes de abetos o pinos. Se ponían en los marcos de cuadros sagrados, paredes, puertas de entrada y portillos, inclusive en las puertas de los graneros y establos.
En la antigua Polonia, la Navidad era el día que tenía que decidir sobre cómo sería todo el año. Había que pasar este día en concordancia, con tranquilidad y brindar de sí la mayor amabilidad. Como hoy día, desde el temprano amanecer se preparaba la cena de Nochebuena. Todas las tareas de casa se debían terminar antes de la caída del sol, antes de la cena de Nochebuena, que era y es hasta ahora, el momento más importante en las celebraciones navideñas.
Las gavillas de trigo, el heno y las pajas fueron elementos navideños de la antigua Polonia. Esta costumbre es recordada hoy por un pequeño manojo de heno puesto sobre el mantel. Las pajas y el heno tenían que asegurar una buena cosecha y también recordar el pobre nacimiento del niño Jesús. En la actualidad, en muchas casas sobre el mantel se pone también dinero, y después de la cena navideña, en la cartera, una escama de pez o una espina, que tienen que garantizar prosperidad para el año entrante. En la mesa se preparan también unos cubiertos adicionales, que están reservados para un caminante errante. En la mesa también se coloca un plato vacío en homenaje a las personas cercanas que se han ido.
A la cena navideña, que tradicionalmente empieza con la aparición de la primera estrella, la precede una oración común y la lectura de un fragmento del Evangelio sobre el nacimiento del niño Jesús. Después, se divide una oblea, que es el pan sagrado, como gesto de conciliación, amor, amistad y paz. Esto está acompañado de deseos mutuos. Este gesto de conciliación y paz también lo realizan los creyentes ortodoxos, dividiéndose durante la cena navideña un pan ázimo.
La cena navideña polaca se compone sólo de comidas de vigilia. Normalmente son 12 platos, porque esa es la cantidad de meses del año, o según otra interpretación, porque esa cantidad de apóstoles se fue con Jesús Cristo.
Pero raramente se cuenta escrupulosamente la cantidad de los platos. Cuanto más sean, más prosperidad habrá en el año entrante. Es necesario al menos degustar, todos los platos. Esta antigua tradición tiene origen en el respeto a los frutos de la tierra y sus comidas. Después de la cena, en muchas casas comienzan a cantar entre todos los villancicos.
La Noche Buena termina con la participación a medianoche en la Misa de Gallo.



