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Małopolska (La Pequeña Polonia)

MALOPOLSKA (La Pequeña Polonia)

Malopolska es una región histórica y etnográfica situada al sureste de Polonia, en el valle del río Wisla (Vístula) en su parte alta y central. Abarca la mayor parte de los Cárpatos polacos, las cuencas de Sandomierz y Oswiecim y la meseta de Malopolska que está compuesta, entre otras, por una región única a escala mundial, la Jura Krakowsko-Czestochowska.
Malopolska se puede comparar con una deliciosa tarta llena de frutos secos y uvas pasas, en Polonia no hay región alguna que le iguale en cuanto a atractivos turísticos. Los monumentos históricos serían sus uvas pasas; la naturaleza, las almendras y los lugares reacreativos, las nueces. En el listado de los atractivos de Malopolska el número uno es Cracovia (Krakow), la capital cultural de Polonia (en Cracovia está la cuarta parte de todas las colecciones museísticas de Polonia) y capital cultural europea del año 2000. Sin embargo, Cracovia tiene una gran competencia, sobre todo en la ciudad de Zakopane situada al pie de las montañas más altas de Polonia, los Tatras, y Podhale, una región de cultura montañesa que rodea a Zakopane. Aproximadamente 4 millones de peregrinos visitan todos los años la ciudad de Czestochowa, el lugar de peregrinaje más famoso de Polonia, para rezar ante la imagen milagrosa de la Virgen de Czestochowa en el monasterio de Jasna Gora. Otro competidor es Wieliczka donde hay una mina de sal única. Oswiecim no busca fama, sin embargo muchos turistas visitan el campo de concentración creado por los alemanes, convertido en museo después de la II Guerra Mundial. Hay dos regiones más de interés para el turista: Lubelszczyzna y Roztocze que se extienden al este del Vístula y al sur del río Bug. Destacan por la belleza de sus paisajes (allí hay dos parques nacionales) y por la abundancia de huellas de judíos que hace tiempo habitaban esas tierras. Es imprescindible visitar al menos dos sitios: Lublin, una ciudad preciosa con un interesante casco viejo y muchos monumentos (entre ellos, un magnífico castillo) y Zamosc, llamado "Padua del Norte", una perla de la arquitectura renacentista inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
El nombre "Malopolska" se usa a partir del siglo XV. El nombre latino, "Polonia Minor" significa lo mismo que "Polonia Menor". Menor si se compara con las tierras de la actual Wielkopolska en las que surgió el estado polaco. Sin embargo, a partir de la segunda mitad del siglo XI Malopolska fue la región más importante de Polonia; aquí, en la ciudad capital de Cracovia, en el monte de Wawel residían reyes y príncipes, florecía la vida cultural y científica (en 1364 el rey Casimiro el Grande fundó la Academia Cracoviense que hoy en día es la Universidad Jaguelónica), se construían castillos e iglesias. Por Malopolska pasaban las rutas comerciales que llevaban de Europa Occidental a la orilla del Mar Negro lo cual contribuyó al desarrollo de las ciudades.
La edad dorada de Malopolska terminó con el traslado de la ciudad capital a Warszawa (Varsovia) y el reparto de Polonia; Malopolska pasó a ser propiedad de Austria. En 1809 una parte de su territorio formó parte del Ducado de Varsovia y en 1815 del Reino de Polonia. Cracovia y sus alrededores formaron la República de Cracovia bajo la supervisión de las tres potencias ocupantes. Después del fracaso del levantamiento cracoviense en 1846 la República de Cracovia pasó a ser parte de Galitzia. En 1918, cuando Polonia recuperó su libertad, la mayor parte de Malopolska histórica se halló en territorio del estado polaco. Después de la II Guerra Mundial grandes territorios fueron unidos a la Unión Sovética.

LA NATURALEZA: PENAS GRANDES Y ROCAS PEQUEÑAS

La naturaleza de Malopolska se asocia sobre todo con la montaña ya que al sur de la región están los Cárpatos que se extienden en forma de arco entre dos fragmentos del valle del Danubio, desde los alrededores de Bratislava en Eslovaquia, pasando por Polonia y Ucrania, hasta alcanzar Rumanía. La parte polaca cuenta con unos 300 kilómetros de longitud y se divide en los Cárpatos Occidentales (entre otros, Tatras, Pieniny, Beskidy) y los Cárpatos Orientales (Bieszczady).
En Malopolska se elevan los picos de los Cárpatos Occidentales que tientan al turista con su naturaleza bella y salvaje. El transporte y el alojamiento están bien preparados, las rutas están bien organizadas y agradables pero una vez entramos en ellas, la civilización se queda fuera. No hay puestos con hamburguesas, caminos asfaltados o vallados ni terreno privado; sólo casas rurales y refugios. Se necesita una mochila con comida, buenas botas y algo de coraje para salir al ecuentro de una naturaleza verdadera e intacta.
Sin embargo, la naturaleza de Malopolska es más que montañas.

La Jura Krakowsko-Czestochowska: cuevas y murciélagos
En la meseta de Malopolska, y en particular en su parte llamada Meseta Krakowsko-Czestochowska formada de roca caliza procedente del jurásico, abundan interesantes formaciones cársicas. En algunas zonas se crearon parques nacionales, reservas naturales y parques de paisaje. Allí hay dos parques nacionales, el "Ojcowski"y el "Swietokrzyski". Una gran parte de la Jura Krakowsko-Czestochowska constituye el Conjunto de Parques de Paisaje "Nidos de Águilas" que son ruinas de castillos de defensa de los tiempos del rey Casimiro el Grande (siglo XIV). Los castillos más bellos son los de Ogrodzieniec, Mirow, Bobolice y Olsztyn. En verano muchos trepadores de roca visitan la Jura; las rocas calizas permiten practicar ese deporte de una forma excelente. El Conjunto de Parques de Paisaje "Nidos de Águila" le ofrece al turista un atractivo excepcional a escala mundial, el desierto de Bledow (que, aunque cada vez menos desierto dada la abundante flora, sigue siendo un desierto).

Ojcowski Park Narodowy (El Parque Nacional "Ojcowski"), situado cerca de Cracovia, en el valle de Pradnik, es el Parque Nacional más pequeno de Polonia (1580 hectáreas). El 14 de enero de 2001 celebró su 45 aniversario. A pesar de su pequeño tamaño estuvo entre los primeros 20 en la lista de las 1200 reservas del registro de la UNESCO. Cada año cuenta con 350-400 mil visitantes. Lo que atrae a tantos turistas es un interesante relieve del terreno, rocas de formas increíbles que llevan nombres procedentes de fábulas y leyendas regionales (por ejemplo, una roca de 20 metros de altura en forma de una maza es llamada Maza de Hercules), más de 400 cuevas, desfiladeros de hasta 100 metros de profundidad, formaciones cársicas, una flora única, castillos de la Edad Media y ruinas. Todo eso hace del Parque Nacional "Ojcowski" un sitio de visita imprescindible para todo turista.

La cordillera Swietokrzyskie: la más vieja y la más baja
Una parte de la meseta de Malopolska es la meseta Kielecko-Sandomierska y la cordillera Swietokrzyskie, una de las cordilleras más viejas de Europa. Esa cadena de poca altitud (su pico más alto, Lysica, alcanza 612 m.) y una línea de cima suave cuenta con unos 650 millones de años. Algunos montes están cubiertos con pedregales de rocas típicos de esta región que constituyen un excepcional elemento del paisaje de los Swietokrzyskie que surgieron como resultado de la erosión de rocas a temperaturas bajas.
Hace tiempo los Swietokrzyskie estaban totalmente cubiertas por selvas. Hasta hoy se conservan fragmentos de dos de ellas: Puszcza Jodlowa (Selva de Abetos) y Puszcza Swietokrzyska; sin embargo, los bosques siguen siendo un elemento típico de la región. Suelen crecer en grandes complejos en las crestas de los montes. Por allí pasa la línea europea de alcance del abeto, haya y falso plátano. Hay bosques de pino, mixtos de pino y roble con alguna presencia de alerces, tampoco faltan tilos, arces, fresnos y, en algunas regiones, carpes, olmos, tejos y abetos. Allí crece todo tipo de helechos y licopodios bajos, están bajo protección las turberas con flora pantanosa como, por ejemplo, droseras y orquídeas.
Entre la abundante naturaleza habitan jabalíes, zorros, corzos, ciervos, gamos, tejones, castores, martas, comadrejas y ardillas y más de 150 especies de aves (entre ellas aves liras y urogallos).
Las áreas más valiosas de la región están bajo la protección del Parque Nacional "Swietokrzyski" que fue creado en 1950 (su superficie es de 7626 hectáreas). En su territorio está Lysa Gora (Monte Calvo), lugar legendario de aquelarres. Los análisis arqueológicos sólo confirmaron que hace siglos en Lysa Gora existía un centro eslavo de culto pagano relacionado con los dioses de la naturaleza: Lada, Boda y Leli. Además 66 zonas regionales constituyen reservas naturales que cuentan con más de 670 monumentos naturales.

Alrededor de las montañas Swietokrzyskie abundan formaciones rocosas menos antiguas entre las que predominan rocas calizas así que no faltan cuevas ni grutas. La más famosa es la cueva Raj (Paraíso), que está bajo la protección de reserva natural, pero es accesible al turista.

Los Cárpatos: excursiones por bosques y prados
Los Tatras
Es la cordillera más alta de los Cárpatos, considerada por los habitantes de las llanuras la única "verdadera" cordillera de Polonia. En verano excursiones organizadas y turistas individuales aparecen por todas partes, en invierno hay muchos aficionados al esquí atraídos por la fama de "capital invernal de Polonia"de la que goza Zakopane. Al turista los Tatra puden ofrecerle mucho. Son las únicas montanas polacas con carácter parecido al de los Alpes atravesadas por rutas pintorescas y llenas de vistas bellas. Para apreciar la belleza de los Tatra no hace falta conquistar sus picos, basta con dar un paseo por uno de sus valles, Chocholowska, Koscieliska, Strazyska o Rybi Potok (Arroyo de Peces). En invierno muchas de las cuestas se convierten en rutas de esquí. Situada al pie de los Tatra la ciudad de Zakopane tampoco es una ciudad ordinaria; destaca por su folklore montañés (las costumbres, danzas y canciones, vestimenta típica, jerga y una arquitectura original).
En toda la cordillera de los Cárpatos, que se extiende desde el barranco del Danubio en Zelazna Brama (Puerta de Hierro) hasta la Brama Morawska (Puerta de Moravia), los Tatras constituyen el conjunto montañoso más alto y con más carácter alpino. Ocupan una superficie de 785 km² de la que menos del 25% pertenece a Polonia (unos 175 km²). El pico más alto de los Tatras, Gerlach (2655 m.), está en la parte eslovaca; en Polonia para conquistar el pico más alto hace falta subirse a los Rysy (2499 m.) situados en la frontera con Eslovaquia. El pico más alto que pertenece sólo a Polonia es Kozi Wierch (2291 m.).
Los Tatra polacos se dividen en Altos y Occidentales. En los Altos hay más lagos postglaciales y en los Occidentales están las cuevas más bellas. Los Tatra Altos con sus rutas escarpadas, bordes agudos y precipicios traicioneros corresponden a los valientes. Sin embargo es aquí donde las vistas son de las más bonitas y se graban en el corazón. Los Tatra Occidentales son más seguros, sus crestas anchas y suaves son agradables para el turista, hay más verde y más espacio.

Gracias a su relieve diversificado en los Tatras hay muchas cataratas. Entre las más conocidas y las más bellas de la parte polaca de los Tatra están la Wodogrzmoty de Mickiewicz y la Wielka Siklawa cuya belleza se aprecia mejor en primavera cuando sale el sol. Los 43 lagos postglaciales (popularmente en los Tatras se les llama estanques) de color azul-esmeralda y una superficie de unas 160 hectáreas gozan de fama similar. La mayoría está a más de 1600 m. de altura. El más grande y el más bello y a la vez es el más accesible al turista es Morskie Oko (1393 m.).
Los Tatras se distinguen entre las demás cordilleras de los Cárpatos por su flora. Tan sólo en los Tatras polacos se ha confirmado la existencia de más de mil especies de plantas vasculares de las cuales doscientas cincuenta son especies alpinas. Lo característico de los Tatras es una disposición de flora por niveles. Sobre el piso de meseta hay dos pisos de bosques, el bajo (sobre todo hayas y abetos) y el alto (sobre todo abetos y también cembros y abedules de los Cárpatos). Los bosques terminan más o menos a la altura de 1500 m. Por encima crece pino negro que protege las pendientes de la erosión. Sobre los 1800 m. empiezan los prados de la alta montaña donde, hasta hace pocos años, pastaban las ovejas. A partir de 2300 m. las pendientes casi carecen de flora, en las rocas crecen plantas adaptadas a las severas condiciones que hay a esas alturas.
Ha ciertas plantas asociadas con los Tatras: pequeña estrella de los Alpes y carlina (Carlina acaulis) (que constituyen en Podhale un motivo de adorno popular), crocos morados que suelen "apoderarse"de prados enteros cuando se derrite la nieve. Otra curiosidad son los cembros que crecen en abundancia en la ribera de Morskie Oko y en los alrededores de Dolina Roztoki.
En los Tatras viven animales de gran interés para los aficionados a las montañas. El mundo animal de los Tatras se caracteriza por gran particularidad relacionada con la disposición por niveles. Los pisos de los bosques suelen ser habitados por especies populares como ciervos (unos trescientos ejemplares), corzos, jabalíes, lobos y zorros. Hay algunos linces y gatos monteses.
El habitante más noble de los bosques es el oso pardo que en sus viajes llega hasta los desfiladeros altos. Hoy en día en la parte polaca habitan unos doce ejemplares mientras que en toda la cordillera hay unos sesenta. Raras veces, desgraciadamente, se puede admirar al águila real; en los Tatras viven tan sólo unas parejas. Disminuye la población de cuervos. El mayor atractivo de la fauna de los Tatras son las gamuzas (según el censo del año 2000 en la parte polaca habitan unos ochenta ejemplares) y las marmotas. Con mayor facilidad se puede ver una gamuza que llegó a ser el símbolo del Parque Nacional de Tatra. Para ver una marmota se necesita más suerte y paciencia. Es más frecuente oírla que verla ya que este asustadizo animal en cuanto se siente en peligro avisa a sus hermanos con un silbido agudo que recorre los prados hasta los más lejanos.
La naturaleza de los Tatras es protegida por el Parque Nacional "Tatrzanski" que fue creado en 1955 y cuenta con 21.400 hectáreas.

Los Beskidy
Los Beskidy constituyen la mayor parte de los Cárpatos polacos. Se dividen en Beskidy Occidentales y Orientales. Los Beskidy Occidentales que pertenecen a la región de Malopolska se dividen en ocho cordilleras. Allí están, entre otros, las cordilleras de Beskid Maly (Beskid Pequeño), Zywiecki, Wyspowy, Sadecki; se considera que Gorce también son una parte de los Beskidy. Las características colinas de los Beskidy con sus pendientes suaves cubiertas por bosques gustarán sobre todo a los aficionados a largas y tranquilas excursiones a pie. Estos montes, atravesados por una desarrollada red de rutas turísticas y ricos en pueblos pintorescos le garantizan al turista una aventura excelente.
Beskid Maly (Beskid Pequeño) es, como su nombre indica, una cordillera baja que se extiende desde Bielsko-Biala, en el oeste, hasta el valle de Skawa, en el este. En su frontera sur está Beskid Zywiecki y sus cuestas del norte bajan hacia las ciudades viejas de Beskidy: Kety, Andrychów y Wadowice, la ciudad natal del Papa Juan Pablo II. Las crestas están partidas por unos valles profundos y, en su mayoría, cubiertas por bosques aunque también hay bellos claros. Las cumbres suelen ser suaves y no sobrepasan los 950 metros de altura.
Beskid Zywiecki es, después de los Tatras, la cordillera más alta de los Cárpatos polacos. Situado entre los cursos altos de los ríos Sola y Skawa es muy atractivo para el turista. Su pico más alto es el Babia Góra (Monte de Comadre) que a su vez, con sus 1725 metros, es el más alto de los Beskidy polacos. El paisaje de la zona es protegido por el Babiogórski Park Narodowy (Parque Nacional de Babia Góra) que fue creado en 1955 e inscrito en la lista de los Reservas Mundiales de la Biosfera de la UNESCO en 1977 como uno de los primeros parques nacionales de montaña; cuenta con 3392 hectáreas de superficie.
Beskid Wyspowy (Isleño) se extiende entre la parte central del valle de Raba, en el oeste, y el valle del Dunajec, en el este. Su nombre se debe a una estructura geomorfológica bastante atípica. Pocas crestas hay allí y, sin embargo, hay numerosas cumbres autónomas de cuestas escarpadas y picos planos (el más alto, Mogielica, mide 1171 metros). Las montañas son bellas durante todo el año pero es en otono cuando del mar de nieblas que se extiende por los valles surgen las islas oscuras de los picos. Los autóctonos, representantes de distintos grupos étnicos, han logrado conservar un folklore interesante y cultivan con esmero sus viejas tradiciones.
Beskid Sadecki es una cordillera que al oeste está separada por el valle del Dunajec de los Gorce y Beskid Wyspowy y en el este hace frontera con el Beskid Niski. En el sur sus vecinos son Pieniny y Eslovaquia. El Beskid Sadecki está partido en dos por el valle pintoresco del río Poprad protegido por el Popradzki Park Krajobrazowy (Parque de Paisaje de Poprad). Los montes no son muy altos (sólo el pico más alto, Radziejowa, sobrepasa los 1200 metros) y están cubiertos por bosques. En el oeste hay dos ciudades históricas, Nowy Sacz y Stary Sacz. Las dos poseen varios monumentos y siguen unas tradiciones arraigadas en la Edad Media. En la región hay varios sanatorios (con manantiales de aguas minerales) como Krynica, Zegiestów, Piwniczna y Muszyna. Los pueblos cercanos fueron habitados hace años por los Lemkowie. Lo atestiguan varias iglesias ortodoxas, tanto de madera como de piedra, que constituyen uno de los mayores atractivos arquitectónicos de la zona.

Los Gorce
Los Gorce son una cordillera en el Beskid Occidental ubicada entre dos ríos, el Raba y Dunajec, delimitada al norte por Beskid Wyspowy y al sur por Podhale. Esta cordillera vista desde arriba parece un pulpo; algunos denominan su estructura como de estrella de mar.
Fácilmente accesibles, redondeadas y planas colinas, cómodas para el turista (la más alta es Turbacz con 1310 metros) no son la única ventaja de los Gorce. En los Gorce no hay rocas escarpadas, lagos postglaciales o cañones profundos, sin embargo los Gorce poseen ese "algo" que hace que, una vez conocidos sus encantos, queramos volver más veces. El "culpable" es su precioso paisaje: crestas largas partidas por valles profundos y salvajes, cubiertas por un bosque virgen de hayas y abetos, prados extensos y bellos claros. Son esos prados y claros pintorescos con cabanas viejas de madera (hace tiempo allí pastaban ovejas) el mayor atractivo de los Gorce. En 1981 fue creado el Gorczanski Park Narodowy (Parque Nacional de Gorce) que cuenta con una superficie de 7020 hectáreas. Sigue siendo un oasis de silencio y tranquilidad. Aunque la red de rutas turísicas está bastante desarrollada, hay varios refugios y campamentos, es fácil encontrar allí sitios tranquilos y encantadores. En contacto con la naturaleza salvaje, en un claro perdido en medio del bosque, rodeados del zumbido de los insectos, el susurro de los árboles y los arroyos es fácil olvidarse de los problemas cotidianos y trasladarse al país de los sueños.
Extensos y salvajes bosques de hayas y abetos con claros abundan en plantas y hierbas entre las cuales hay muchas especies protegidas: crocos, azucena de cabeza dorada (Lilium martagon), campanilla de invierno, orquídeas, carlina y otras. En verano los prados repletos de arándanos (arándano negro) y frambuesas invitan a recoger las frutas del bosque. El mundo de la fauna de los Gorce, gracias a abundantes zonas salvajes e intactas, es muy rico. Allí viven corzos, ciervos, jabalís, liebres y también linces que han vuelto a habitar esta zona después de muchos años de ausencia. El mundo de las aves también es muy diverso, hay alrededor de cien especies. Se pueden observar aves rapaces grandes como azores, buharros, cernícalos, urogallos, aves liras, milanos pelirrojos y gavilanes. Han vuelto a habitar esta zona los cuervos, unas aves muy raras que siempre viven en pareja. Aparte se puede ver una especie muy rara y protegida, la salamandra, símbolo del Parque Nacional "Gorczanski".

Los Pieniny
Los Pieniny atraen a los turistas desde el siglo XVIII cuando los representates de las elites políticas y culturales se dejaron seducir por su encanto. Los Pieniy acogieron tanto a polacos como a campajeros. En la actualidad se estima que el número de visitantes de esta zona en unas 400 mil personas cada año.
Los Pieniny, una parte de los Cárpatos Occidentales, son una zona montañosa muy atractiva en cuanto al paisaje, naturaleza y turismo. Aunque más bajas que las de los Tatras, las rocas calizas escarpadas que se elevan en forma de paredes verticales sobre las crestas cubiertas por bosques vírgenes son un verdadero milagro de la naturaleza que cuenta con varios millones de años. El río Dunajec atraviesa los pintorescos montes formando una garganta salvaje y profunda.
Debido a las excepcionales condiciones naturales en 1932 fue creado el Parque Nacional "Pieninski" cuya superficie es una de las más pequeñas (2346 hectáreas), pero cuya oferta es una de las más interesantes. Las rutas turísticas bien organizadas y varios puntos panorámicos posibilitan el conocimiento de las curiosidades de la naturaleza más atractivas incluso durante una estancia muy corta. Pequenas diferencias de altura (el pico más alto, Wysoka, mide 1050 metros) hacen que el paque sea accesible a todo turista sin preparación especial. El Parque Nacional de Pieniny tiene su prolongación en el territorio eslovaco. La parte eslovaca cuenta con 3750 hectáreas de superficie.

El mundo vegetal de los Pieniny es muy rico y llamativo. Las cuestas escarpadas están cubiertas por bosque de hayas y abetos y algo de falsos plátanos, olmos y arces. El árbol típico del paisaje de los Pieniny es el pino que crece en agrupaciones pequenas en las cumbres rocosas. El tejo es otro árbol interesante pero hoy en día se conservan ejemplares sueltos.
Para el observador minucioso aficionado a la naturaleza un atractivo indudable son los prados de los Pieniny. Surgieron como resultado de la actividad del hombre que talaba los bosques para así obtener zonas de pasto y cultivo. En la actualidad en los prados hay algunos árboles que de manera natural se apoderan de las zonas deforestadas. En los prados de los Pieniny los naturalistas anotaron más de 3000 especies de plantas. Las mayores curiosidades son las especies endémicas: cardillo de Pieniny y pszonak de Pieniny y reliquia de los que el más conocido es el crisantemo de Zawadzki bastante común en las rocas de Pieniny; el lugar más cercano en el que crece es el Ural.
En el Parque Nacional habitan alrededor de 250 especies de animales. Hay allí linces, gatos monteses, ciervos y zorros. El Parque abunda también en aves (150 especies); el orgullo del parque son los insectos, sobre todo las mariposas (1600 especies).
Una experiencia inolvidable será la excursión al pico de Trzy Korony (La Tres Coronas - 982 metros), Sokola Perc y Sokolica (747 m) y a los Male Pieniny. Sobre todo en otono, cuando los árboles se visten de colores y el aire se hace transparente, los paisajes hacen que perdamos el aliento. El mayor atractivo es el descenso por la garganta del río Dunajec. Unas canoas estrechas de madera, atadas de cinco en cinco formando balsas y conducidas por los balseros, llevan a los turistas desde hace más de cien años por un camino lleno de aventuras que atraviesa el mismo corazón de los Pieniny. El río en 15 kilómetros da tres vueltas grandes en un cañón estercho entre monumentales y pintorescas laderas.
Sin ambargo, los Pieniny son más que naturaleza; hay varias pequeñas y bellas ciudades. La más grande y encantadora es Szczawnica, un sanatorio famoso donde manan varias fuentes de aguas minerales cuyas propiedades curativas se conocían ya en el siglo XVI. El centro se especializa en curar enfermedades del sistema respiratorio, digestivo y alergias. También vale la pena visitar Czorsztyn y Niedzica, situados en la orilla del Zalew Czorsztynski (Estanque de Czorsztyn), un lago extenso y artificial pero a la vez muy curioso. En Czorsztyn están las ruinas de un castillo real del siglo XIV. Las ruinas y sus alrededores están protegidos por un parque de paisaje. En Niedzica, sobre una presa construida en 1996 para acumular el agua del río Dunajec (allí hay una central hidroeléctrica) se conserva un castillo precioso del siglo XIV remodelado en estilo renacentista, considerado uno de los monumentos más bonitos de la arquitectura defensiva polaca.

CIUDADES Y LUGARES: PÁSARSELO EN GRANDE Y REFLEXIONAR

Cracovia: vida en los subterráneos
Cracovia, una ciudad de más de mil años de historia, durante varios siglos capital de Polonia, sigue siendo considerada como tal por muchos de sus habitantes. Los cracovienses contraponen el encanto de las antiguas y silenciosas callejuelas adoquinadas, incontables monumentos con los que se podría obsequiar a unas cuantas ciudades más, fantásticos museos y cafeterías, una atmósfera de tranquilidad y magia a la ruidosa y moderna Varsovia. Cracovia es una ciudad universitaria, más de cien mil estudiantes estudian en doce escuelas superiores lo que hace de una ciudad vieja de cuerpo una ciudad joven de espíritu.
A diferencia de Varsovia, Cracovia no quedó destruida durante la II Guerra Mundial. Se conservó por completo la parte histórica de la ciudad (algunas construcciones, por ejemplo la iglesia de San Adalberto en la Plaza Mayor o la iglesia de San Andrés en la calle Grodzka datan de los siglos X y XI, o sea la Alta Edad Media). Los dos mayores atractivos de Cracovia son el gran castillo en el monte de Wawel, sede de los reyes polacos y la Plaza Mayor, el corazón de la ciudad rodeado de casas antiguas donde se centra la vida cultural y social de los habitantes de Cracovia. El monte de Wawel y el casco viejo de Cracovia fueron inscritos en la primera lista del Patrimonio Mundial de Cultura de la UNESCO creada en 1978. En aquel entonces esa prestigiosa distinción fue concedida tan sólo a 12 de los más valiosos monumentos más valiosos del mundo.

Wawel, situado en la ribera del río Vístula fue habitado desde la antigüedad (50 mil años a.C. allí vivían cazadores de mamuts). El castillo real y la catedral de Wawel, reconstruidos a lo largo de años, constituyen una mezcla de estilos arquitectónicos románico, gótico y renacentista. La capilla Zygmuntowska es una obra maestra del arte renacentista y es un punto imprescindible de toda excursión por Wawel. También vale la pena subirse a la torre Zygmuntowska donde se encuentra la, hasta hace poco, campana más grande de Polonia, hecha por encargo del rey Segismundo I el Viejo con tubos de cañón en 1520. La campana suena tan sólo durante las fiestas nacionales más importantes; para ponerla en marcha se necesitan diez personas (la campana pesa 12,7 toneladas) y su voz se oye en un radio de 12 kilómetros fuera de Cracovia. En la Noche Buena de 2000 se rompió el badajo de la campana de Segismundo y muchas personas lo consideraron un mal augurio. Un badajo nuevo de 300 kilos de peso fue hecho y montado en pocos meses pero la campana pasó por una aventura aún peor: ya no es la más grande de Polonia, el santuario de los padres marianos en Lichen en Kujawy tiene una más grande.
Paseando por el monte de Wawel, más que en ninguna otra parte de Cracovia, se siente el aliento de la historia. En Wawel yacen los reyes de Polonia y conocidos polacos: Tadeusz Kosciuszko, Józef Pilsudski y Wladyslaw Sikorski. La proximidad de la historia se siente también al pisar los suelos de las cámaras y aposentos reales, visitando el tesoro y el arsenal. Wawel posee una colección de más de cien grandes tapices renacentistas, la más grande y la más valiosa del mundo que también se puede visitar.

Rynek Glowny (la Plaza Mayor) es una de las plazas medievales más grandes de Europa (200 × 200 metros). Es bella durante todo el día y todo el año. Igual que hace siglos es el centro de vida de la ciudad siendo un verdadero "salón" de cultura, comercio y turismo. Casi todas las casas, aparte de tener apartamentos habitados, acoge cafeterías, restaurantes, bares, galerías, tiendas y museos. Las floristas desde hace siglos tienen sus puestecillos en la plaza y los músicos ambulantes cuentan con algún dinero. En verano en la plaza se instalan también pintores, vendedores de rosquillas, recuerdos y otras cosas más o menos útiles. Siempre hay muchos turistas, estudiantes y palomas.
Los edificios más famosos de la Plaza son la iglesia Mariacka y Sukiennice. La iglesia, una basílica gótica de los siglos XIII - XV esconde en su interior un verdadero tesoro: el más grande y uno de los más bellos altares medievales de Europa realizado por Weit Stoss. El altar mide 13 metros de altura y 11 de anchura. Contiene 300 figuras esculpidas que miden de 3 centímetros a 3 metros. El maestro construyó durante 12 años. A todas las horas en punto desde la torre más alta de la iglesia se oye un toque de trompeta dirigido a las cuatro partes del mundo.
Además del castillo de Wawel y la iglesia Mariacka los Sukiennice, de 108 metros de longitud, son el símbolo arquitectónico más famoso de Cracovia. Desde del siglo XIII han sido un centro comercial y se puede decir que lo siguen siendo hoy en día. En su interior, en dos filas, están distribuidos puestos con recuerdos, artesanía y bisutería (piezas de ámbar y plata de una belleza extraordinaria); siempre hay mucho ruido y mucha gente. Aparte de los Sukiennice en la Plaza se conserva la iglesia de San Adalberto del siglo XI y la Torre del Ayuntamiento (el ayuntamiento, sede medieval de las autoridades municipales, fue desmontado a principios del siglo XIX a causa de su progresivo deterioro), los dos únicos edificios que quedan de los edificios que hubo en la Plaza.
Pero sobre el casco viejo de Cracovia vuela no sólo el espíritu de la historia sino también, y quizás sobre todo, el de... ¡la juerga! Y esa juerga tiene lugar sobre todo en... los subterráneos. Es allí, en los sótanos de las casas antiguas donde hay más de cien restaurantes, bares y cafeterías. Los locales de Cracovia, de los que cada uno tiene un ambiente y decoración irrepetibles, son una excepción a nivel nacional lo cual hace que durante los fines de semana a Cracovia vaya gente de distintas partes de Polonia. En verano las cafeterías y bares se trasladan al aire libre rodeando así la Plaza con terrazas vivas y coloreadas.
Sin embargo en Cracovia hay un lugár fascinante en todos los sentidos. Es Kazimierz, un barrio judío, hace siglos una ciudad aparte fundada en 1335 por el rey Casimiro el Grande (de ahí el nombre, en polaco Casimiro es Kazimierz), hoy parte de Cracovia, pero ¡qué distinta e independiente en su carácter! Hay allí sinagogas (la más vieja es del siglo XV), calles estrechas, casas pequenas y un cementerio judío del siglo XVI. Durante la II Guerra Mundial los judíos fueron desplazados de Kazimierz por los alemanes y aparentemente es un lugar gris y vacío. Pero son tan sólo apariencias ya que un paseo entre las callejuelas abandonadas y descuidadas es una experiencia excepcional; parece que hay lugares que no han cambiado nada desde hace siglos mientras que en el interior de las casas hay hoteles de lujo y restaurantes de cocina judía y, por supuesto, no faltan bares fantásticos con un ambiente muy específico.

Wieliczka: en el país de la sal
Algunos turistas vienen a Polonia sólo para visitar Wieliczka. La mina de sal más famosa del mundo es uno de los pocos sitios de Polonia inscritos tanto en la lista del Patrimonio Nacional de Cultura de la UNESCO (en 1978) y considerados Monumento de Historia (en 1994).
La historia de la mina de sal de Wieliczka es larga. Los análisis arqueológicos comprobaron que ya alrededor de 3000 a.C. se explotaba allí un manantial natural de agua salada. Una técnica avanzada de explotación llegó a Wieliczka con los padres benedictinos que cavaron los primeros pozos mineros de los que el más viejo es del año 1280.
Hoy en día la mina de sal es un laberinto de galerías y cámaras que en total suman 350 kilómetros de longitud, de los que 2 kilómetros están abiertos para los visitantes. Cada año vienen alrededor de 700 mil turistas de todo el mundo. Una ruta de de dos kilómetros atraviesa 20 cámaras históricas en tres niveles diferentes situados entre 64 y 135 metros de profundidad. En total hay nueve niveles y el más viejo está a 342 metros bajo tierra. Se visitan las cámaras originales donde se arrancaba sal, lagos subterráneos y capillas únicas con relieves y esculturas esculpidas en sal por los mineros. Una verdadera perla es la capilla de Santa Kinga con sus candelabros y esculturas que por las dimensiones que tiene (54,5 metros de longitud, entre 10 y 18 metros de anchura y entre 10 y 12 metros de altura) merece el nombre de iglesia.
En el terecer nivel (a 135 metros), en las cámaras viejas de explotación está el Museo de Minas Salinas que dice ser el museo minero más grande del mundo. La exposición contiene más de tres mil objetos y entre ellos herramientas mineras antiguas y artesanía. Dado que el aire de la mina tiene propiedades curativas en el quinto nivel (a 211 metros) hay un sanatorio de enfermedades alérgicas y asma.

Czestochowa: la imagen milagrosa
Czestochowa es una ciudad grande, hasta hace poco capital de la región, que tiene 160 km² de superficie y cuenta con 260 mil habitantes situada a la orilla del río Warta. La ciudad es un nudo de transporte importante y también... la capital espiritual de Polonia. El monumento más famoso de Czestochowa, razón por la que los turistas visitan la ciudad, es un monasterio del siglo XIV de los Padres Mínimos en el monte de Jasna Gora que posee una imagen milagrosa de la Virgen de Czestochowa, llamada también Madonna Negra. Cada año la ciudad acoge alrededor de 4 millones de peregrinos de todo el mundo.

El objetivo de las peregrinaciones, la imagen de la Madona Negra, se esconde en una capilla del siglo XV detrás de un telón hecho de una lámina de plata (de 1673) que se alza sólo dos veces al día. La imagen cambia dado que para vestirse tiene siete vestidos adornados con oro, plata y piedras preciosas. Según la leyenda la imagen de la Virgen fue pintada por San Juan Evangelista en un trozo de madera procedente de la mesa perteneciente a la Sagrada Familia y las cicatrices en el rostro de María son huellas de una herida hecha con una espada durante un asalto al monasterio en 1430. En realidad esta imagen famosa por sus milagros es un icono bizantino del siglo VI-VIII que llegó a Polonia después de haber atravesado Rusia. Desgraciadamente el cuadro que podemos ver hoy en día es una copia de aquél primero ya que el original fue destruido por unos ladrones. La copia fue realizada después de 1430 y el artista pintó en el rostro de la Virgen dos cicatrices para de este modo conmemorar la destrucción de la primera imagen.
En las paredes de la capilla hay muchas ofrendas de los peregrinos, también hay muletas que dejaron aquéllos que experimentaron el poder milagroso de la imagen. Pero las verdaderas riquezas donadas por la gente agradecida está en otro lugar: en el tesoro abierto a visitas turísticas. Se puede pasar un día entero viendo las preciosidades que contiene, entre ellas donaciones hechas por los reyes polacos. Las más viejas son del siglo XIV; muchas de ellas se consideran obras de arte.

Oswiecim: un campo de concentración
En el museo de Oswiecim no deberían entrar ninos. El campo causa una impresión horrosa. Sin embargo, jóvenes y adultos deberían visitarlo al menos una vez en su vida para ver de cerca el testimonio del mayor homicidio de la historia humana.
El campo fue creado por los alemanes en 1940 en los suburbios de la ciudad de Oswiecim que como otras zonas de Polonia fue ocupada por los hitlerianos durante la II Guerra Mundial. El nombre de la ciudad fue transformado en Auschwitz y asimismo llegó a ser el nombre del campo. Durante los años posteriores el campo creció incluyendo en su terreno a la cercana Brzezinka (Birkenau).
En 1947 de las dos partes conservadas del campo, Auschwitz I y Auschwitz II-Birkenau fue creado el Museo Nacional Auschwitz-Birkenau. En 1979 el lugar fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de Cultura de la UNESCO.

En el museo del homicidio en Oswiecim se entra por una puerta, inmortalizada en varias películas y fotografías, con la famosa inscripción de "Arbeit macht frei" (El trabajo te hará libre). A continuación se puede ver unos cuantos edificios de ladrillo en los que vivían los presos. Las exposiciones de objetos robados a los presos expuestas en estos edificios causan una sensación tremenda. Es imposible pasar indiferente al lado de los juguetes de los ninos asesinados en el campo de ninos, el muro de la muerte, las habitaciones en las que se mataba a los prisioneros con el gas ciclón B, el crematorio y la celda de muerte por hambre donde murió San Maksymilian Maria Kolbe sacrificando su vida por un compañero.
La vecina Birkenau causa una impresión aún más espantosa. Allí fue localizado el campo de concentración más grande, casi 300 edificios ásperos de madera construidos por los mismos presos; allí se encontraba la mayoría de las instalaciones destinadas al exterminio masivo (4 cámaras de gas y 4 crematorios). Allí no hay ninguna exposición, se trató de conservar el campo tal y como era para de esta manera atestiguar el clima de humillación humana y la inmensidad del crimen.

Zakopane: medio-ciudad, medio-pueblo
Un lugar de vacaciones famoso, la capital de los Tatras y Podhale y también un lugar de carácter alpino situado a una altura entre los 730 y los 1000 metros, ésta es la imagen que los turistas tienen de Zakopane. Pero no sólo es esto.
Zakopane estuvo de moda a principios del siglo XX y lo sigue estando. Era de buen gusto ir a Zakopane para luego poder presumir. Desde finales del siglo XIX los bohemios polacos, poetas, pintores y escultores, iban a Zakopane y colaboraban en la creación del excepcional ambiente de este lugar. Las huellas de esta actividad se conservan en los nombres de las calles, bellas casa disenadas y habitadas por artistas famosos, pinturas y esculturas que permanecen a distintas galerías.
También hoy visitar Zakopane es de buen gusto, igual que visitar el Sankt Moritz alpino. Sin embargo, no hay esa atmósfera de pijería ya que los turistas desde hace más de cien años siguen la tradición de realizar excursiones a pie por los valles con el fin de subir a los picos.
De los 30.000 habitantes actuales alrededor de 5.000 son de viejas familias de montañeses del siglo XIX. Zakopane siempre ha fascinado a los visitantes por su exotismo. Es una ciudad rara: además de unas filas de casas de piedra bajas, en su mayoría del siglo XX, hay chalés, posadas, casas particulares y casas de madera (muchas de ellas son verdaderas perlas del estilo arquitectónico montanés). A partir del siglo XIX hasta hoy una casa hecha en estilo montanés, con su tejado inclinado, terraza y adornos de madera es objeto de deseo por parte de los burgueses ricos y los constructores de Zakopane viajan no sólo por toda Polonia sino también al otro lado del "charco", a los EE.UU. Al pasear por Zakopane, entrando en las callejuelas apartadas a veces parece que estamos en un museo muy bonito al aire libre.
La calle principal de Zakopane es Krupówki, uno de los paseos más famosos de Polonia. Todo el año hay una muchedumbre de gente de varios colores e idiomas. Hay muchas tiendas, restaurantes y bares, en los puestos se venden recuerdos y "oscypki" (pequeños quesos regionales de leche de oveja). La situación y edificación de la ciudad hacen que no se pueda admirar las montañas desde cualquier sitio, desde algunos lugares es imposible verlas. El más visible es Giewont, el pico más característico de los Tatras.

Cuantas veces vayamos durante el año a Zakopane, podremos subir a las montañas sin esforzarnos demasiado. Es posible gracias a una especie de ferrocarril que nos llevará a Gubalowka (1120 metros) y a un teleférico a Kasprowy Wierch (1987 metros). Para descansar de la ciudad y respirar un aire más limpio basta alejarse unos kilómetros de Zakopane, da igual en qué dirección ya que la ciudad está rodeada por pueblos pequeños que forman parte de Podhale, una región histórica y geográfica que se extiende entre los Tatras, al sur, los Gorce, al norte, Spisz,al este y Orawa al oeste. Son estos pueblos y ciudades pequeñas, situados a lo largo de arroyos y ríos, en las cuestas de los montes, los que mucha gente elige como el mejor sitio para descansar; al igual que en Zakopane, allí también hay muchos sitios donde alojarse. En los pueblos de Podhale se ha conservado el verdadero folklore montañés. Los domingos por la mañana se puede observar a la gente autóctona vestir con el típico traje de la región en su camino a la iglesia; en las posadas se puede escuchar la jerga popular y la bella música regional.

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