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Silesia

Silesia

Slask (Silesia) es una región histórica-etnográfica, que se encuentra en la parte sur occidental de Polonia, sobre la cuenca norte y central del río Oder y una parte en la cuenca del alto Vístula. Silesia se divide en Alta y Baja Silesia. Ocupa 1/8 del territorio del país y en ella vive 1/4 de la población polaca.
Durante siglos estas tierras fueron lugar de disputas entre los polacos y los alemanes. Como resultado de la derrota alemana en la segunda guerra mundial, toda Silesia quedó en territorio polaco. La población alemana fue desterrada, y su lugar lo ocupó gente de los territorios polacos orientales, perdidos por Polonia. En aquel momento empezaron tiempos difíciles para la región: los nuevos habitantes se sintieron durante muchos años ajenos y provisorios en el lugar, mientras que por el gran desarrollo de la industria pesada, se contaminaba la naturaleza de Silesia. Recién en 1989, el cambio de régimen trajo inversiones ecológicas y un desarrollo de las actividades de carácter regional. Se empezaron a valorar los monumentos de la época alemana, los cascos antiguos de las ciudades vuelven a tener, poco a poco, su viejo esplendor. Se desarrolla la infraestructura turística, y en las fronteras se restablece la vieja unión polaco-alemana.
A pesar de la gran urbanización e industrialización de la región, no faltan valiosos lugares naturales y paisajes vírgenes. A los amantes de la montaña, les esperan los Sudetes y Beskid Slaski, los amantes de los bosques se pueden encontrar con los Bory de la Baja Silesia, que les traerán tranquilidad y silencio, los amantes de los monumentos se quedarán con una sensación inolvidable después de ver ciudades y pueblos históricos, entre los cuales se encuentran Wroclaw y Klodzko como los más importantes. Unas buenas carreteras, una red de transporte desarrollada y un nivel de infraestructura turística satisfactorio, te esperan en Silesia.

NATURALEZA: FUENTES CURATIVAS EN LAS MONTAÑAS

A pesar de la industrialización de la región, la naturaleza de Silesia conservó muchos lugares con un extraordinario valor. Uno de esos lugares es seguramente "Bory Dolnoslaskie" (Los Bosques de la Baja Silesia). Es el complejo de bosques más grande en Polonia (1500 km²), y uno de los más grandes en Europa Central, lo diferencian sierras post-glaciares, los valles de los ríos, albuferas y turbas. Los bosques, sobre todo de pinos, albergan a especies raras, por ejemplo a cigüeñas negras. Los senderos turísticos conducen a muy bonitos, muchas veces en ellos se encuentran reservados naturales. Aquí crece uno de los robles polacos más viejo, llamado Chrobry (tiene 10 metros de corteza y cerca de 750 años). En los bosques se pueden encontrar pequeños palacios, iglesias, conventos y museos al aire libre. Los turistas no visitan los bosques, pero se equivocan, porque alquí, la infraestructura turística y los senderos son muy buenos. Pero en realidad, lo que divierte más a los turistas en Silesia son las montañas.

Beskid Slaski: donde nace el Vístula
Está en la parte más occidental de los Beskides polacos. Es uno de los grupos de montañas más bonitos en los Beskides, y sin lugar a dudas, es la que tiene mejores condiciones para el turismo. A los buscadores de caminos les esperan densos senderos y atractivos albergues de montañas. A los esquiadores les esperan muchos descensos y buenas pistas de esquí. A algunos picos de los Beskides silesianos, como el Szyndzielnia, el Skrzyczne o el Czantoria, se puede subir en funicular o telesquí. Para algunos es una ventaja, para otros (especialmente para los entusiastas de las montanas salvajes) es un defecto. Sin embargo, esto no cambia el hecho de que hace diez años visitan la región numerosos grupos de turistas.
No es fácil encontrar aquí lugares de bosques espesos, pero hay lugares muy bonitos. En los valles se encuentran centros turísticos reconocidos, como Wisla, Ustron o Szczyrk, y no muy lejos de ellos, se pueden visitar tranquilas y silenciosas aldeas, en las que se conserva la cultura de los montañeses de Silesia. Las actividades típicas de sus habitantes son las tradicionales del lugar. Se pastorean las ovejas, se celebran las fiestas y el carnaval como si no hubieran pasado los siglos. Todavía siguen intactos el dialecto montañés, su música característica, los trajes regionales y una incomparable artesanía, como por ejemplo los famosos encajes de puntilla de Koniakow.
Una parte de los Beskides silesianos están en territorio checo, en Moravia, pero fundamentalmente esta cadena de montañas se encuentra dentro de las fronteras polacas: en las altas cuencas de los ríos Vístula, Biala, y Sola, como asimismo del río Olza. Es una cadena de montañas que normalmente supera los 1000 m de altura, con los picos más altos por encima de los 1200 m (Skrzyczne 1257 m, Barania Góra 1220 m). Valles profundos, pendientes abruptas y una altura relativa considerada, provocan que inclusive donde los picos no superan los 900 m, el paisaje sea típico de montaña.

El mundo vegetal son sobre todo los bosques, que tienen una población forestal que raramente se encuentra por fuera de las montañas. En las zonas más altas se conservaron capas de plantas. En las sombras de estupendos árboles y prados se pueden encontrar interesantes plantas. La parte noroeste de los Beskides es un paraíso para los botánicos.
Las montañas, fundamentalmente sus cimas, son un baluarte de animales: allí viven lobos, gatos monteses, zorros, ciervos y corzos.
Los Beskides ilesianos son de los mejores equipados para la práctica del esquí y los deportes de invierno en los Beskides. Justamente aquí, en las laderas del Skrzyczne, y no en los Tatras, es donde están las mejores pistas de esquí, reconocidas por las organizaciones internacionales de esquí alpino. Szczyrk, es junto a Zakopane, la segunda capital invernal polaca. Le ofrece al turista un completo sistema de telearrastre y telesquí, pistas con diferentes niveles de dificultad y un buen respaldo turístico- recreativo. Otros centros de deportes de invierno en los Beskides silesianos son Ustron, con su popular funicular en las laderas de Czantoria, y telesquí en el valle de Jaszowiec, Wisla con sus elevadas telesillas, y asimismo las laderas de Szyndzielnia con su telesquí tipo góndola y telesillas más pequeñas.

Sudetes: fáciles de conquistar
Sudety son una cadena montañosa, ubicada en territorio polaco, checo y una parte en territorio alemán. Se extiende 300 km desde las Puertas de Moravia en el sureste hasta el valle de Laba en el noroeste. En Polonia los Sudetes ocupan cerca de 9,3 mil km².
Es difícil en pocas palabras presentar el carácter de esta región. Los Sudetes no son una cadena enorme, sin embargo, a las personas que vienen aquí se les ofrece una gran cantidad de atracciones. Como por ejemplo un mosaico de cadenas de grandes y pequenas montañas que poseen un carácter individual. Por un lado están los masificados Karkonosze y las fantásticas, llenas de rocas extranas Montañas Stolowe (de Mesa), por el otro están las Montañas Orlickie, espaciadas, suaves, llenas de verdor, o las Montañas Biale (Blancas). Los Sudetes les caen bien a los amantes de largos senderos (las Montañas Izerskie, el macizo de Snieznik, las Montañas Zlote (Doradas), las Montañas Bystrzyckie) así como a los amantes de los paseos cortos (Rudawy Janowickie, las Montañas Kaczawskie o Bardzkie).
Sin embargo, en los atractivos naturales de los Sudetes no se terminan los valores de esta región. El turista cansado de las montañas, puede encontrar en los Sudetes viejas termas de curación con sus parques, antiguos pueblos muy bonitos con su arquitectura tradicional y muchos monumentos, que representan la rica y compleja historia de esta región. También nos podemos arriesgar a decir que los Sudetes son una de las regiones mejor preparadas para el turismo en Polonia. El agroturismo es un sector que se está desarrollando con mucha intensidad en los Sudetes. Por eso sube el número de ofertas para dormir en las aldeas y los atractivos que las acompanan: montar a caballo, buena comida de plantaciones ecológicas. De conjunto, toda la región de los Sudetes ocupa el 3% del total del territorio polaco, pero en realidad es un 3% excepcional. No alcanza con venir sólo una vez para conocer realmente los Sudetes, aunque alcanza para enamorarse de su belleza.
La naturaleza de los Sudetes, ingerida por la mano del hombre durante siglos, está lejos de ser lo que fue. Los Sudetes, desde el punto de vista de la naturaleza, no son algo particular del resto del mundo, más bien, una forma transitoria entre los Alpes y los Cárpatos, por ello las especies de los Cárpatos se pueden encontrar en los Sudetes Orientales, raramente en los Sudetes Occidentales.
La mayoría de los bosques de los Sudetes están cubiertos de abetos. Los bosques coníferos fueron víctimas de la debacle ecológica durante los anos 70 y 80 del siglo XX, como consecuencia del accionar de las centrales eléctricas de Polonia, Alemania y la República Checa. Hoy en día la situación está controlada y hay muchas posibilidades para plantar nuevamente en los destruidos picos de las Montañas Izerskie, los Karkonosze o en el macizo de Snieznik.
El mundo de los animales de los Sudetes, en comparación con el de los no muy alejados Cárpatos, es relativamente pobre. Aquí se pueden encontrar bastantes ciervos, jabalíes, sarnas y... musmones.

Los terrenos con valores naturales en los Sudetes están protegidos por parques paisajísticos (Dolina Bobru, Rudawski, Chelmy, Ksiazanski, Slezanski, Sudety Walbrzyskie, las Montañas Sowie, Snieznicki y las Montañas Opawskie) y en reservas. Entre los reservados los más valiosos son la turbera cerca de Zieleniec, el bosque Sniezna Bialka, la Cueva Niedzwiedzia y Snieznik Klodzki. Pero los terrenos más bonitos están bajo protección de dos parques nacionales, el "Karkonoski" y el "Montañas Stolowe". Por la gran extensión de los Sudetes, describimos aquí, justamente, los terrenos más valiosos por su naturaleza, es decir, los Karkonosze en los Sudetes Occidentales, las Montañas Stolowe en los Sudetes Centrales, y el Parque Nacional "Snieznicki" en los Sudetes Orientales.

Los Karkonosze
Karkonosze son la cadena más alta de los Sudetes. Dentro de las fronteras polacas tiene un recorrido de 35 km, desde el Paso en el oeste hasta las Puertas de Lubawa en el este, cayendo cerca del norte en paredes abruptas y precipicios post-glaciales. La parte más alta de los Karkonosze aparece sobre la frontera norte del bosque, formando unas pintorescas cimas, con una clara culminación en el pico más alto de todos los Sudetes, el Sniezka (1602 m). También son muy bonitas las regiones de Pogórze Karkonoszy y Lasocki Grzbiet (las más recostadas hacia el oriente y la parte más primitiva de esta cadena). En las alturas de las montañas se ubicaron las populares estaciones climáticas de altitud: Szklarska Poreba, Karpacz y otros más pequeños.
El Parque Nacional Karkonosze se fundó en 1959. Su territorio actual tiene una superficie de 5575 ha. El parque también fue abierto del lado checo (los Karkonosze son las montañas más altas de aquel país). En el año 1992 los terrenos de los parques nacionales a ambos lados de la frontera fueron declarados por la UNESCO como un "Reservado Bilateral de la Biosfera Karkonosze- Krkonose", cuya superficie conjunta supera las 60 mil ha.
El parque impresiona por la cantidad de atractivos turísticos que posee. En los Karkonosze se conservaron conjuntos de plantas de montaña, una rica fauna y sobre todo, rocas con formas fantásticas, cataratas, precipicios post- glaciales y albuferas. A los turistas les encantan los Karkonosze por su harmónica unidad de rasgos de montanas altas y la accesibilidad de los Sudetes. Tiene abruptos y anchos barrancos, cimas sin árboles, desde donde se pueden ver panorámicas lejanas que incitan a realizar paseos no muy extenuantes. Viejas estaciones climáticas de altura, ubicadas al pie de las montanas, asimismo las curiosidades de la cercana colina "Jeleniogorska", hacen que los Karkonosze sean más interesantes para el turista. En este lugar se sienten bien los buscadores de la naturaleza, como por ejemplo los "mochileros", así como la gente de a pie, para la que el turismo es una pausa entre la barbacoa y la discoteca. Cada persona puede encontrar aquí algo de su agrado.

A pesar de la presencia del hombre durante cientos de años, la flora de los Karkonosze continúa manteniendo su característica capa de plantas. La primera capa de plantas llega hasta los 1000 m. En esta capa se concentra la mayor parte de los bosques, de los mejores conservados, es decir, los estupendos bosques de hayas. Por encima de la capa superior (1200-1450 m) se hallan los terrenos más valiosos y mejor conservados del Parque Nacional Karkonosze: una capa subalpina con pinos negros dominantes, ricos grupos de hierbas y pastos, así como valiosas turberas. La capa alpina cubre en los Karkonosze sólo los terrenos de los alrededores de las cimas de Sniezka y Wielki Szyszak, con hierbas alpinas y líquenes de diferentes colores. Sniezka es una montaña que no se parece a ninguna otra, es grande, como una pirámide de rocas, frecuentemente nublada, pero muy bonita. Su cima es el mejor punto panorámico de todos los Sudetes, a veces la visibilidad desde allí alcanza los 100 km.

Uno de los atractivos más grandes de los Karkonosze (y del Parque) es Sniezne Kotly, un precipicio, un monte escarpado y aislado, un abismo de 200 m, por eso es una zona que asombra con sólo verla. Se formaron hace 20 mil años, cuando lentamente se acababa la edad de los glaciares, y de las abruptas laderas flotaban hacia el norte glaciares locales. Las lenguas del glaciar de Sniezne Kotly tenía dos km de largo, lo que nos hace recordar sierras morenas, terraplenes, pequeñas albuferas. En el pie del precipicio de 200 m, podemos ver la nieve aún en agosto.
El Parque Nacional Karkonosze es uno de los pocos lugares de este tipo a los que se pueden acceder fácilmente en Polonia. Se puede llegar al pie de los Karkonosze en coche por la red de carreteras de la Baja Silesia. Las cimas son de fácil acceso, al igual que los pies de las montañas. Los centros turísticos están normalmente en los costados de las montañas y desde Karpacz y Szklarska Poreba se puede ir hasta las entradas del bosque en telesillas. La red de senderos de los Karkonosze es una de las más densas de los Sudetes y está muy bien conservada, al mismo tiempo que no presenta grandes dificultades.

Las Montañas Stolowe
Con el nombre de Góry Stolowe ("Montañas Stolowe") se menciona una parte de los Sudetes centrales, una cadena de 18 km de largo. Sin embargo estas montañas ocupan en total un territorio de 45 km, ya que empiezan en Polonia, aparecen en territorio checo, donde se conocen como Adrspassko-Teplicke Skaly (con la famosa ciudad) así como Broumovske Steny, para luego reaparecer en Polonia. Este fragmento de la cadena, conocido como "Montañas Stolowe", es sin lugar a dudas la parte más valiosa y más alta de la misma.
Las Montañas Stolowe siempre han ocupado un lugar especial en los atractivos turísticos polacos. Son montañas especiales, diferentes a las demás. El hecho de haber fundado el Parque Nacional de las Montanas Stolowe en su territorio en 1993, nos confirma el valor de esta cadena de montañas. El Parque Nacional de las Montañas Stolowe es excepcional, no sólo se abrió por los tesoros de la naturaleza, sino también por las formas de sus rocas.
Las Montañas Stolowe son las únicas montañas en Polonia conformadas por rotas, en forma de pisos, de capas de arenisca, elevadas por el fondo del mar. Estas capas crean un paisaje fabuloso, como consecuencia de la erosión de millones de años. En las mesetas predominan bosques, cimas, cuestas, que decoran las rocas con forma de setas, puertas o agujas. En las zonas más altas forman unos verdaderos laberintos. De las montañas caen torrentes en forma de cascadas y corren por suelos rocosos en los frondosos bosques. Lo que les da más atractivo a estas montañas son sus grandes bosques, parecidos a la sabana africana y a las turbas de montañas. Los pequeños abetos dispuestos entre las rocas en forma de maza, resisten el viento.
Como en todos los Sudetes el acceso a los atractivos de las Montañas Stolowe es fácil y no muy cansador. Estas montañas no son muy altas, el pico más alto es el Szeczeliniec Wielki, que tiene sólo 919 m. Su grandeza está en otra cosa: en sus caminos sinuosos entre rocas poco comunes, grietas, precipicios y bonitas terrazas, desde las que se hay excelentes panorámicas, es decir, todo lo que a un caminante lo vuelve loco. Sin duda, también le puede atraer otro atractivo de las Montañas Stolowe: Bledne Skaly. Un laberinto de una superficie de 20 ha, que garantiza fuertes sensaciones.
La red de senderos turísticos de las Montanas Stolowe es bastante grande. Los senderos, que no están en un territorio muy extenso, en total pueden llegar a tener cerca de 200 km. Las señales están en buenas condiciones, los indicadores son legibles, y los senderos están cerca de todos lados. Caminando por los senderos actuales, todavía se pueden encontrar señales que son restos de los recorridos marcados en el siglo XVIII: escaleras de madera, plataformas panorámicas, carteles, ruinas de albergues y casas, puentes de madera deteriorados. En las rocas hay inscripciones del tipo "estuve aquí", sólo que en estilo gótico y fechadas, por ejemplo, en 1794.
La infraestructura turística, alojamiento y gastronomía, se concentra en los alrededores de las montañas, debido a la poca población que habita en ellas, sin embargo es muy variada y rica. Aquí se encuentran tres famosos centros de descaso polacos con estándar europeo: Kudowa Zdrój, Polanica y Duszniki, pequeños, pero que le dan belleza a sus pueblos. Los poderes curativos de las aguas minerales que tienen, ya se conocían en el siglo XVII. Aquí se curan las enfermedades de corazón, de estómago, del sistema respiratorio y alteraciones hormonales. En las bases de las montañas los turistas encontrarán muchas cosas interesantes. Por ejemplo, el pueblo de procesiones Wambierzyce, llamado la "Jerusalén de Silesia", un museo al aire libre muy interesante con la arquitectura de los Sudetes o la maravillosa Kaplica Czaszek (la Capilla de los Cráneos).

El Parque Snieznicki
Snieznicki Park Krajobrazowy (el Parque Snieznicki), grande en extensión (28,8 mil ha), protege los rincones más salvajes, más altos después de los Karkonosze y más pintorescos de los Sudetes polacos. Está en territorio de los Sudetes Orientales (comprendidos por el macizo de Snieznik, las Montañas Blancas y las Montañas Zlote). Justamente aquí se encuentran las reservas más valiosas de la naturaleza de los Sudetes polacos.
El macizo de Snieznik es un grupo de montaña que con seguridad cumple con las condiciones de cada alpinista. Cimas anchas, planas y muchas veces con hierbas, están divididas por profundos valles con arroyos de montaña. Lo interesante es que el agua de estos arroyos del macizo desemboca en tres mares: el Báltico, el del Norte y el Negro. Todo el macizo está cubierto por bosques, fundamentalmente de abetos, aunque no faltan los bosques donde se pueden encontrar otros tipos de árboles. Los bosques están atravesados por una carretera de diez kilómetros, que fue construida a mediados del siglo XIX para las necesidades de la industria en la búsqueda de madera, y en la actualidad sirve para las caminatas. Y aunque esta sierra tiene un carácter muy "montañés" e incluso en algunos lugares salvajes, es gracias a los senderos y a la buena infraestructura turística (por ejemplo el hermoso pueblo Miedzygórze), que es muy accesible para los turistas.
La cima más alta del macizo es Snieznik (1425 m), que sobresale por encima de la frontera alta del bosque hasta la capa de plantas alpinas. El pico sin árboles es el centro del así llamado "pulpo", porque de ahí salen senderos de montañas resplandecientes hacia todas las direcciones. La cima y los bosques que se dispersan alrededor de ahí son una reserva de la naturaleza alpina. Muchos turistas llegan a Snieznik antes del alba para maravillarse con la legendaria salida del sol.
En el macizo Snieznik se encuentra una de las cavernas más largas (3 km) y la más bonita, según la opinión pública, de todas las cavernas en Polonia, la gruta "Jaskinia Niedzwiedzia" (La Caverna del Oso). Descubierta en 1966, fue tan maravillosa, que la cerraron con canteras de mármol con las que fue descubierta, y no hace mucho también fueron cerrados sus alrededores con canteras. Sólo hay una parte para visitar, un corredor de 500 m, en el cual se puede uno golpear la cabeza por la riqueza de sus diferentes formas de concreciones. En la caverna se encuentran en abundancia todas las formas de concreciones: estalactitas, estalagmitas, columnas, soleras, colgaduras, cascadas, así como lagos subterráneos, corrientes, grietas y sifones. Una atractivo adicional son los huesos del Oso de la Caverna, de donde proviene el nombre de la misma. Se encontraron aquí varios miles de huesos, y entre ellos 5 cráneos completos. En base a esto se reconstruyó un esqueleto completo, que se puede apreciar con mucho respeto. También se descubrieron varias decenas de huesos de otras especies de animales, entre ellos, del león de las cavernas, de lobos, castores y zorros.

La segunda cadena de montañas del Parque Snieznicki es la cadena de las Montañas Blancas, que está ubicada en partes iguales en Polonia y la República Checa, desde el macizo Snieznik la divide el arroyo Morawka. Su superficie no es muy grande, en territorio polaco tiene un poco más de 50 km², mientras que el pico más alto es el Rudawiec (1106 m). Las salvajes y primitivas Montañas Blancas son para los Sudetes lo mismo que los Bieszczady para los Cárpatos. Este pequeño macizo está cubierto completamente por bosques, en los cuales se han conservado las características de los primitivos bosques de los Sudetes, con reservas de ciervos. Las reservas de Puszcza Sniezna Bialka y de Nowa Morawa protegen los primitivos y viejos enclaves de abetos y hayas. Los ríos, que son los más transparentes en Polonia, pertenecen a las categorías 0 y I de pureza, están llenos de truchas y tímalos. Las Montañas Blancas por su silencio, su pureza, y por el hecho de estar prácticamente deshabitadas, pueden satisfacer al más ortodoxo amante de la naturaleza.
La tercera cadena de montañas del Parque Snieznik es el de las Montañas de Oro, las que con dificultad alcanzan los 900 m, aunque se diferencian por su diversificado relieve. Estas montañas gozan de popularidad entre los escaladores amateurs y los amantes de los paseos familiares y en bicicletas. A los turistas también los atrae a esta región el manantial polaco más viejo, llamado Ladek, rodeado de verde, y que de a poco está recuperando su vieja fama, después de anos de estar en la sombra por la presencia del ejército soviético. Cerca del manantial hay varios cientos de kilómetros de senderos para bicicletas.
En esta región hay una rica y muy buena infraestructura para alojarse, fundamentalmente se concentran en las zonas del macizo de Snieznik y el manantial Ladek. Desde el punto de vista de las infraestructuras turísticas, la región más virgen es la de las Montañas Blancas, aunque de acuerdo a su pequeña extensión, hay lugares suficientes para dormir dentro de estas sierras. Las montañas están cubiertas por una red de senderos. Por la propia diferencia que hay en estos terrenos, son muy bonitos, pero no son de los más fáciles. En los paseos por estos senderos no hay que sobrevalorar las fuerzas que cada uno tiene.

CIUDADES Y PUEBLOS: PERLAS ARQUITECTÓNICAS

Sleza: el Olimpo de Silesia
Aunque Sleza sea una montaña y se encuentre en ella un parque con maravillosas reservas de la naturaleza, es importante describirla justamente aquí, en el apartado de ciudades y pueblos. Porque Sleza, junto con sus valores naturales, es sobre todo un lugar poco común, legendario, histórico y el corazón mítico de Silesia. En sus laderas se descubrieron antiguas esculturas secretas de culto y piedras serranas, las más viejas de este tipo en tierras polacas, y toda la colina irradia una energía poco común.
Sleza aparece de los planos terrenos de la Baja Silesia entre Swidnica y Wroclaw, formando una pirámide oscura hacia el cielo de 718 m de altura. La acompanan colinas más pequenas, que forman el grupo de montanas llamado el Macizo de Sleza.
Los dichos populares cuentan que alguna vez el Macizo de Sleza era un volcán. Podría ser verdad si nos atenemos al hecho que es una montaña aislada en un paisaje plano. En realidad Sleza alguna vez estuvo unida a los Sudetes. Hace cerca de 10-15 millones de años, durante los plegados alpinos, la cadena se rompió, y Sleza resistió como un gigante en la llanura.
Las poblaciones permanentes aparecieron junto con el calentamiento del clima y el desarrollo de la agricultura en la época de piedra, 4 mil años AC. Hay muchos elementos que indican que la montaña fue habitada por las tribus que vivían en la base de la misma (los historiadores no se ponen de acuerdo si eran tribus protogermánicas o protoeslavas).
Los valores religiosos del macizo se extendieron a una escala más que local, en la época de la cultura lusacia, 600 años AC. Quiénes eran los habitantes de estas tierras, qué lengua hablaban y en qué realmente creían, sigue siendo una incógnita. En Sleza, y en el segundo pico del macizo (Radunia), se construyeron círculos de culto. Estaban rodeados por lugares sagrados. Se supone que Sleza estaba relacionada con el culto al sol, en cambio Radunia con el culto a la luna. Todo esto era parte de la simbólica relacionada con la procreación y los ritmos de la naturaleza. Puede ser que de esa época provengan las famosas esculturas de culto de granito. Cerca de cinco siglos AC, por ataques de los Escipiones murieron los cultos lusacios en Sleza.
Los cambios de eras también son una incógnita. Se escribe sobre los Celtas que inclusive AC podrían haber andado por estas tierras, y reflotado su carácter sacramental. Las esculturas talladas, mencionadas más arriba, muchas veces se las atribuye a los Celtas, aunque por otro lado los investigadores no pueden encontrar pruebas, yendo demasiado lejos al afirmar que incluso proceden del mediterráneo o de la cultura hindú, lo que confirma sus particularidades y originalidad.
Cerca del siglo V AC se instalaron fuertes tribus eslavas, que luego se llamaron Slazy. Ellos fueron los que le dieron un nuevo florecimiento a este centro de culto en Sleza. Probablemente construyeron el terraplén de piedras que existe hasta la actualidad en el lugar de los viejos círculos sagrados.
Con el desarrollo del cristianismo, el culto pagano fue desapareciendo gradualmente. Aunque hasta el día de hoy, el macizo continúa atrayendo a los buscadores de experiencias espirituales, esotéricos y fanáticos de las viejas culturas. Hay una concepción bastante extendida de que la montaña emana una energía secreta. No sin motivos la intentaron conquistar desde el siglo XIV. Sleza es uno de los lugares con más tormentas en Europa, hasta se dice que atrae los rayos. Puede ser que tenga alguna relación con los minerales de titanio que se descubrieron hace poco y son excepcionales en el mundo. También vale la pena mencionar que hacia el este de Sleza se encuentra un yacimiento de lemanita, único a escala mundial, que según las antiguas creencias chinas era la piedra con más magia y valor, con poderes metafísicos extraordinarios. De las laderas de Sleza brotan muchas fuentes minerales curativas, que alguna vez las utilizaron farmacéuticos de toda Silesia. Otra cosa interesante es que en el macizo de Sleza hay 370 especies de arañas. Y justamente esto es lo que se considera como prueba que esta montaña es un lugar milagroso, porque las arañas tienen un imán especial hacia los lugares fuertes.
Esta región tiene una gran red de senderos para caminar, de senderos para montar en bicicleta, de senderos didácticos y arqueológicos. Todos tienen el mismo carácter: no son difíciles, están bien señalizados, son pintorescos, en gran medida atraviesan los bosques, y se pueden encontrar en ellos interesantes recuerdos del pasado.

Wroclaw: famosos jardines
La capital de Silesia es Wroclaw, una ciudad de mil años, que junto con Cracovia y Gdansk, pertenece al grupo de ciudades polacas más bonitas. Esta situada en el Oder, atravesada por muchos canales, tiene 12 islas y decenas de puentes. Puede enorgullecerse de poseer el conjunto de arquitectura sacramental gótico más bonito y más grande de la Edad Media polaca, de poseer las fuertes más grandes y el ayuntamiento gótico más bello de Polonia. Al mismo tiempo es un moderno centro comercial, industrial, científico y cultural. Wroclaw es una ciudad que vale la pena visitar, por los acontecimientos relacionados con la historia de las tierras de Silesia, por su riqueza extraordinaria, y por los excepcionales y valiosos monumentos arquitectónicos, además de muchas muestras logradas de construcciones modernas.
En el año 1000 se instaló en Wroclaw el episcopado polaco y desde ese momento, aunque no siempre felizmente, la historia de la ciudad es muy rica. Durante siglos vivieron aquí las culturas y las influencias polacas, checas, austriacas, alemanas, judías, inclusive húngaras. La ciudad creció como cruce de centros comerciales seculares, lo que determinó su riqueza y forma. Durante la segunda guerra mundial, los alemanes la convirtieron en una fortaleza, por lo que fue campo de duras y cerradas batallas, sufriendo de esta manera grandes destrozos.
La reconstrucción de los monumentos se fue desarrollando poco a poco, el poder comunista dejó abandonada esta ciudad excepcional, tratándola como una ciudad provincial. Sin embargo, se logró salvar bastante de las viejas casas y de las construcciones históricas, no sólo alrededor del casco antiguo, sino inclusive en los barrios alejados del centro. Justamente allí, a las espaldas de los edificios surrealistas construidos después de la guerra, es donde se conservaron verdaderas perlas arquitectónicas.
Después de la caída del comunismo, Wroclaw dio señal de vida. En los últimos años, después de las inundaciones que afectaron a la ciudad en el año 97, se hizo una renovación de los terrenos del casco antiguo. En estos momentos, su belleza es digna como la de cualquier metrópoli europea. Se logró rápidamente llenar de vida a la ciudad, haciendo del centro histórico de Wroclaw, y especialmente de la plaza del mercado, un lugar festivo y excepcionalmente atractivo. Las casas de colores, los cafés, los clubes, los pubes, los restaurantes, el casino, el cabaret, y los espectáculos de verano al aire libre, le aseguran al turista unos recuerdos inolvidables. Lo más llamativo de la plaza del mercado es el ayuntamiento, considerado uno de los edificios más bonitos de la edad media en Europa. En sus sótanos se encuentra el bar más viejo de Wroclaw, sus comienzos nos llevan al siglo XIII (ya se vendía allí cerveza).
Pero el casco antiguo de Wroclaw no es sólo el ayuntamiento. También es Ostrów Tumski, lugar que alguna vez fue una isla, y que actualmente es una bonita parte de la ciudad, su verdadera perla (se salvó de la inundación del 97). Aquí hay iglesias históricas (por ejemplo la extraordinaria catedral, una obra maestra del gótico), y bonitos callejones silenciosos. También se puede encontrar tranquilidad en el jardín botánico, en el que se presenta la colección más grande en Polonia de plantas acuáticas y de fango. Justamente en esta parte de la ciudad, debajo de una de las iglesias, se encuentra, aparentemente, uno de los centros energéticos de la tierra: el punto celeste de la conciencia.

Uno de los lugares más recomendables de Wroclaw es su jardín zoológico. Es uno de los más viejos y más grandes en Polonia, y gracias a un programa de televisión sobre los animales, que desde hace muchos años realiza el matrimonio que dirige el zoológico, es el más conocido. Y sin lugar a dudas el más bonito. El zoológico de Wroclaw es también conocido en círculos de especialistas en todo el mundo. Cada año lo visitan medio millón de turistas. Este jardín se abrió en el año 1856. Después de la segunda guerra mundial sólo vivían en él 150 animales, ahora hay hasta cerca de cuatro mil, por lo que es la colección más grande en el país, y una de las más grandes en Europa. Hay muchos animales que ya no se encuentran en la naturaleza o que están en peligro de extinción. Cerca de 100 especies procrean regularmente, por ejemplo a lo largo de decenas de años nacieron 30 jirafas.
No muy lejos del jardín zoológico se encuentra el Parque Szczytnicki, un maravilloso oasis de tranquilidad. Este parque de estilo inglés fue creado en el siglo XVIII. En sus terrenos se halla, único para esta parte del mundo, un original jardín japonés. Fue uno de los exponentes distinguidos de la Exposición Mundial del año 1913. Sin embargo, no hace mucho tiempo, en los años noventa fue reconstruido, a decir verdad, construido de nuevo por maestros japoneses del arte de la jardinería. Gracias a la presencia de los especialistas del lejano oriente, todos los proyectos y trabajos, hasta los más minuciosos, se corresponden con el arte de la original jardinería japonesa. Cada uno de los elementos del jardín tiene su lugar y significado, muchas veces no notado por un europeo. El jardín es un fragmento vivo y real de la cultura japonesa en el centro de Europa.
Wroclaw, ciudad en cada rincón excepcional, espera ser redescubierta por los turistas.

Klodzko: fuertes debajo de la tierra
Viajando por Silesia, de ninguna manera se puede pasar por alto Klodzko, por su especial encanto, su individualidad y muchos atractivos de primer orden. Además, por aquí pasan todas las líneas de comunicación, por lo que no es difícil quedarse unos días. Desde lejos ya se ve la fortaleza y el casco antiguo, que sobresalen del resto de la ciudad.
Este pueblo, que se halla en medio de la Cuenca de Klodzko, tiene más de 1000 años de historia. Durante siglos aquí hubo influencias polacas, checas y alemanas, así como se asentaron inmigrantes de tierras alemanas, checas, flamencas y creyentes de diferentes religiones. Se desarrollaron una arquitectura, una conciencia y una tolerancia cosmopolitas. Hasta hoy se siente en la atmósfera de las calles de Klodzko algo del clima del orden alemán, la frivolidad del barroco checo o la solidez del comercio holandés.
El casco antiguo de Klodzko enamora en cada estación del ano, o en cualquier momento del día. Caminando por sus casas estrechas en forma de filas, la vista a cada instante encuentra una pequena obra maestra de piedra. Entre las maravillas de la arquitectura se hallan un montón de cascotes, y en la parte baja del casco antiguo todavía hay rastros de las inundaciones del año 1997. Los habitantes de Klodzko tratan a su ciudad descuidadamente, como si Klodzko hubiera aparecido tal cual es hoy en día, sin muchos esfuerzos. Sin embargo, durante los últimos años, poco a poco, van cambiando las cosas y pesar de las destrucciones que causaron las inundaciones, la ciudad está recuperando su viejo esplendor.
Al casco antiguo se va por el puente San Juan. Construido en 1390, este puente gótico de piedra, que tiene tres tramos, es una copia en miniatura del puente Carlos de Praga. Al igual que a este último, lo adornan figuras sagradas del siglo XVII y XVIII, que están divididas en seis pintorescos grupos. Las inundaciones, que destruyeron a muchos puentes de metal construidos después de la segunda guerra mundial, no movió ni un ápice a esta construcción del siglo XIV.
En Klodzko hay cerca de 400 edificios registrados en la lista de monumentos históricos. Entre ellos, los edificios más valiosos son en su mayoría del siglo XV y XVI, y se hallan concentrados cerca de la plaza del mercado. Sin lugar a dudas, uno de los atractivos de la ciudad es el recorrido turístico debajo de la tierra. Se hizo como consecuencia de trabajos de minería, cuando los sótanos de la ciudad corrían el riesgo de derrumbarse. Este recorrido está compuesto de una serie arreglada de sótanos de comerciantes. Se puede hacer el recorrido solitariamente, y lo que causa mayor impresión son las verdaderas herramientas de tortura, colgadas en los huecos con una potente iluminación. Saliendo de los sótanos uno se encuentra con la fortaleza de Klodzko.
La fortaleza está considerada comúnmente como uno de los monumentos más valiosos y fastuosos de diferentes épocas en territorio polaco. Construida sobre unas laderas, constantemente mejorada, fue inconquistable. Durante mucho tiempo sirvió como prisión, inclusive en la segunda guerra mundial. Su mayor singularidad y atractivo son sus aceras debajo de la tierra, que están hechas de minerales. Construidas en el siglo XVIII, permitían el acercamiento a los ejércitos enemigos que rodeaban la fortaleza, y la colocación debajo de las mismas de materiales explosivos. Hasta hoy se conservaron 44 km de aceras, que forman un verdadero laberinto. Para visitar sólo hay un kilómetro que garantiza fuertes sensaciones. La luz y el gran espacio de la fortaleza ofrecen una terraza desde donde se puede apreciar las ochos cadenas de montanas que cercan a la Cuenca de Klodzko.

El Monte de Santa Ana: el Anfiteatro más grande
Este es un lugar mágico, que viajando por Silesia, no se puede dejar de visitar Góra Sw. Anny (el Monte de Santa Ana) es un pico sin bosques (400 m), que impone respeto donde termina la Meseta de Silesia, y un pueblecito al pie del Santuario de Santa Ana. En alguna época fue un centro de culto pagano. Después, el santuario pagano fue remplazado por una iglesia y se concentró la vida religiosa de los polacos de Silesia que honraban las figuras y las reliquias de Santa Ana. Durante el tercer levantamiento de Silesia en mayo de 1921, al pie de la montaña, se llevó a cabo la batalla más grande del mismo.
Vale la pena dedicarle al Monte de Santa Ana uno o dos días, y caminar por los senderos de la región del pueblecito. Está el extraordinario Santuario de Santa Ana, en el que se hallan una iglesia gótico-barroca, bastante simple en su exterior, pero muy rica en su interior, nombrada basílica por el Papa Juan Pablo II, un convento barroco de los Franciscanos, así como un pintoresco conjunto de 37 capillas cerca de la iglesia y hacia el este del pueblecito. El Santuario es un lugar muy popular de las peregrinaciones porque una figura de madera de Santa Ana del siglo XV, que está dentro de la iglesia, tiene que brindar una fuerza divina.
En una cantera de basalto que está cerrada, se encuentra un grandísimo anfiteatro que tiene una capacidad de cerca de 100 mil lugares. Es el anfiteatro más grande de Europa, con un escenario natural muy bonito, construido con paredes de cal blancas. Los nazis lo construyeron en los años treinta, como un lugar para los congresos del partido y en homenaje a los caídos alemanes durante el tercer levantamiento de Silesia. Actualmente es una rareza a escala europea.
Casi 6 ha de está región están protegidas por el Parque de la Montana de Santa Ana. Este parque conformado por sierras muy bonitas, monumentos culturales, valiosos bosques con abetos, así como por diferentes formas geológicas, entre ellas cársicas (las siete fuentes y laderas). También hay senderos turísticos. En su territorio se encuentra, por ejemplo, el reservado de la Montana de Santa Ana, que tiene más de 2,5 ha y protege una parte de la vieja cantera de basalto con un cráter volcánico. La zona de la cantera es bastante diversificada, llena de hierbas y árboles, por eso es un magnífico lugar para una caminata o un picnic.

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