El láser azul
El 12 de diciembre de 2001 los científicos del Centro de Investigaciones de
Altas Presiones (CBW) de la Academia de las Ciencias Polaca (PAN) en Varsovia
presentaron públicamente el láser azul de semiconductor, construido por el equipo
del catedrático Sylwester Porowski en el marco de las investigaciones
y desarrollo de la optoelectrónica azul.
El CBW PAN se convirtió de este modo en el tercero en el mundo y el segundo
en Europa entre los fabricantes de aparatos de este tipo. La tecnología elaborada
por el Centro de Investigaciones de Altas Presiones de PAN para la obtención
de cristales aislados de nitruro de galio, se basa en las altas presiones, por
un procedimiento similar al empleado en la producción de diamantes sintéticos.
Estos monocristales son la pieza fundamental de la estructura del láser que
emite la luz azul. Los científicos del Centro de Investigaciones de Altas Presiones
de PAN fueron los primeros en el mundo en elaborar la tecnología para la fabricación
del soporte básico de estos monocristales. A partir del nitruro de galio han
logrado una menor frecuencia de irregularidades en la estructura cristalina
que con el zafiro utilizado hasta entonces, y un rendimiento lumínico mayor
que con el carborundo.
En el programa de las investigaciones polacas está prevista la continuación
del desarrollo de la optoelectrónica, lo que abre la posibilidad de aprovechar
otros semiconductores - los nitruros de aluminio, de galio y de indio.
Los semiconductores emisores de luz azul pueden reemplazar a los empleados actualmente y revolucionar muchas ramas de las altas tecnologías: la informática, la telecomunicación, el diagnóstico médico, los sistemas electrónicos para la industria del ocio, para la publicidad, para la monitorización del medio ambiente. Los semiconductores de luz azul permitirán aumentar varias veces la capacidad de almacenamiento de los discos ópticos CD y DVD; obtener impresiones de altísima calidad y unas fuentes de luz mucho más baratas, así como fabricar pantallas planas para los televisores y los ordenadores de más altas prestaciones.
Es importante también la drástica reducción del coste de explotación de la maquinaria y su menor consumo de energía. Estos logros del equipo del Centro de Investigaciones de las Altas Presiones de PAN abren nuevos caminos y colocan a Polonia entre los países más avanzados en el diseno de las tecnologías del siglo XXI.



